Historia de Europa

Andrónico IV Paleólogo, un vil emperador traidor

Andrónico IV Paleólogo, un vil emperador traidor

Infancia y primeros años en el trono

Andrónico IV Paleólogo nació en 1348 y, a los cuatro años, fue proclamado co‑emperador junto a su padre Juan V, un monarca poco carismático y ya envejecido.

La ausencia de Juan V y la captura en Bulgaria

En 1369, mientras Juan V viajaba a Hungría e Italia para solicitar ayuda contra los turcos, Andrónico asumió la regencia. Durante el trayecto, el emperador fue detenido en Bulgaria. Andrónico no hizo nada significativo para lograr su liberación; finalmente, el conde de Saboya Amadeo VI intervino y lo liberó.

Deudas con Venecia y la traición de Andrónico

Juan V también buscó apoyo en Venecia, a la que el Imperio debía grandes sumas. Al no contar con fondos, propuso ceder la isla de Tenedo a cambio de la cancelación de la deuda y de seis buques de guerra. Los venecianos aceptaron, pero su hijo Andrónico se negó a cumplir el acuerdo. Como represalia, los venecianos retuvieron al emperador por las deudas, y Andrónico, que deseaba mantenerse en el poder, no intentó liberarlo.

Rebelión y alianza con los turcos

Gracias a la intervención de su otro hijo, Manuel (más tarde Manuel II), los venecianos liberaron a Juan V, que volvió a Constantinopla en 1371. En 1373, el emperador se vio obligado a aceptar la condición de tributario de los turcos. Andrónico aprovechó la situación y, aliado al hijo del sultán Murad, se rebeló contra su padre.

Ambos príncipes fueron capturados y cegados; sin embargo, Andrónico no quedó totalmente ciego por orden de su padre. Permaneció preso hasta 1376, cuando, con ayuda genovesa, escapó y buscó refugio bajo la protección de Murad.

El breve reinado de Andrónico

Como parte del trato, Andrónico cedió a Murad la estratégica península de Gallípoli (recuperada por los saboyanos en 1366) y entregó Tenedo a los genoveses. Así, se proclamó emperador en un Imperio Bizantino en ruinas, encarcelando a su padre y a su hermano Manuel.

En 1376 entró triunfalmente en Constantinopla encabezado por tropas turcas. Su gobierno duró aproximadamente tres años, hasta que Juan V y Manuel, apoyados por los venecianos, lograron escapar y depusieron a Andrónico. El usurpador huyó a Génova, estableciéndose en Galata, frente a la ciudad, donde permaneció hasta 1381.

Redención y última rebelión

En lugar de ejecutarlo, Juan V, descrito por el historiador Miguel Doukas como un hombre más interesado en las mujeres que en el poder, lo indultó y le concedió la ciudad de Silivri como feudo personal.

Andrónico volvió a rebelarse en 1385, pero falleció en la primavera de ese mismo año, sin lograr causar más daño al Estado. Curiosamente, su hijo Juan VII seguiría sus pasos al ocupar brevemente el trono bizantino con el apoyo del sultán turco Bayezid.