La leyenda del Rey de Mármol
Desde la infancia, muchos escuchamos la leyenda del Rey de Mármol, un héroe que supuestamente defendió la ciudad contra los invasores más bárbaros que el mundo haya conocido. La historia dice que, hace 566 años, la ciudad cayó bajo el asedio de los turcos, y que el propio emperador Constantino Palaiologos, junto a valientes camaradas, luchó hasta el último aliento.
Un asedio sin cuartel
En 1453, los otomanos rodearon Constantinopla y avanzaron hasta la famosa "Manzana Roja". La defensa se vio frustrada por la falta de liderazgo; el rey de mármol no estaba al frente y la división interna impidió una resistencia eficaz. La fecha señalada por los cronistas, el 29 de mayo, marcó el fin de la ciudad milenaria.
Los cuatro héroes
Según la crónica, cuatro figuras destacaron en la defensa final: Constantino, Francisco Toledius, Teófilo Palaiologos y Juan Dalmatis. Con la espalda contra el muro, se lanzaron contra los miles de turcos. Se dice que sus espadas derribaron a cientos de enemigos, y que su valor quedó grabado en la memoria colectiva.
Constantino recibió el golpe mortal y, antes de caer, gritó: «¿No hay otro cristiano que tome mi cabeza?». Su deseo era evitar que su cabeza cayera en manos de los enemigos, una práctica que, según relatos, los otomanos evitaban para no profanar los cuerpos.
El destino de los compañeros
Los demás combatientes desaparecieron en medio del caos cuando la puerta de San Romano fue tomada. La crónica afirma que murieron junto al emperador, mientras los turcos inundaban la ciudad a través de la gran brecha dejada en las murallas.
Así terminó la vida de Konstantinos Palaiologos, el undécimo de los emperadores homónimos de Constantinopla, el 29 de mayo de 1453, un martes que marcó el cincuenta‑y‑cinco día del asedio.
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