Historia de Europa

Los peones griegos en el tablero ruso: la gran "rebaja"

Los peones griegos en el tablero ruso: la gran  rebaja

Contexto histórico

Desde mediados del siglo XV las relaciones entre Rusia y los pueblos griegos eran cordiales pero superficiales. Fue bajo el mandato de Pedro I el Grande, cuando Rusia comenzó a ver a los griegos como un aliado potencial contra el Imperio otomano.

Los agentes Orlov y Papazolis

El interés ruso se reactivó con Catalina II. Gracias a los hermanos Orlov, la emperatriz tomó contacto con el capitán de artillería griego Georgios Papazolis, originario de Siatista. En 1765 Papazolis viajó a Grecia, reuniéndose con líderes del Peloponeso, entre ellos el famoso Maniático Stefanos Mavromichalis, quien dejó claro que sin una presencia rusa significativa los griegos no se moverían.

La guerra ruso‑otomana (1768‑1774)

En 1768 se declaró la guerra. Los hermanos Orlov, acompañados por oficiales como el capitán inglés Greg, organizaron una pequeña flota que incluía cuatro barcos de línea, cuatro fragatas y varios transportes. Entre la tripulación había varios griegos, destacando el capitán de Mykonos, Antonios Psaros.

Los maniáticos exigían al menos 10.000 soldados rusos y la eliminación de la frase insultante que Catalina había incluido en su carta: "la emperatriz Heudokesen os considera sus súbditos". La falta de cumplimiento de estas demandas sembró desconfianza desde el principio.

Primeras operaciones

El 28 de febrero de 1770 la flota rusa ancló en el puerto de Oitylos. Los Orlov contaban con apenas 500 soldados, 40 cajas de armas, vestimentas clericales e íconos. Aun así exigieron a los maníacos un levantamiento inmediato y formaron dos unidades griegas: la Legión Espartana Oriental y la Legión Espartana Occidental.

Asedios y avances

El 10 de marzo de 1770 Theodore Orlov apareció ante Koroni con tres barcos y desembarcó 400 hombres. El garrison otomano, también de 400, inicialmente se rindió, pero la falta de experiencia rusa provocó que retomaran la resistencia.

Mientras tanto, la Legión Occidental ocupó Kalamata y la Oriental capturó Mistras, provocando una oleada revolucionaria que se extendió desde el Peloponeso hasta Tesalia y Creta.

Problemas rusos y la retirada de Koroni

Los artilleros rusos demostraron incompetencia: dispararon contra casas griegas en los pies del castillo sin dañar la fortaleza. Las críticas de Mavromichalis enfurecieron a Theodore Orlov, que llegó a calificar a los maníacos de renegados. Ante la presión, los rusos abandonaron el asedio de Koroni el 23 de abril de 1770.

El auge y la caída de la revolución

Los rebeldes griegos lograron importantes victorias: liberaron Messolonghi, se apoderaron de Livadia, forzaron la retirada turca de Valtos y tomaron el control de varios puertos del Peloponeso. Sin embargo, la falta de apoyo militar ruso se hizo evidente.

La Legión Oriental, bajo el mando de Antonio Psaros con unos 3.000 hombres, intentó ocupar Tripoli, una misión imposible sin caballería ni artillería. Fue derrotada por la caballería otomana y, como represalia, el pasha de Tripoli ordenó la masacre de más de 3.000 griegos.

Masacres similares se produjeron en Trikala, Lemnos, Esmirna y Filipópolis. Los otomanos reclutaron a cientos de albaneses para exterminar a la población griega. En el Peloponeso, ciudades como Messolonghi y Aitoliko fueron arrasadas; Patras fue quemada y Corinto apenas se salvó tras un pago de rescate.

El final del conflicto

En 1774 Catalina firmó el tratado de Küçük Kaynarca con el sultán, poniendo fin a la guerra. Aunque el tratado prometía protección a los cristianos ortodoxos, en la práctica los albaneses continuaron saqueando y asesinando a los griegos hasta 1779, cuando el sultán finalmente intervino.

Conclusión

La intervención rusa, inicialmente vista como una oportunidad para la independencia griega, resultó ser una jugada de poder que dejó a los insurgentes sin el respaldo necesario. La falta de compromiso militar y las traiciones de los Orlov provocaron una revolución abortada y una serie de horribles masacres que marcaron profundamente la historia de Grecia.