Historia de Europa

Ejército… ¡como un ballet! Alejandro vence a los merodeadores ilirios

Ejército… ¡como un ballet! Alejandro vence a los merodeadores ilirios

Contexto y primeros movimientos

Tras la muerte de Filipo II, Alejandro fue proclamado rey de Macedonia. De inmediato tuvo que afrontar a los ilirios, liderados por los reyes Cleito de los dardanos y Glaucías de los taulantes, que habían roto la sumisión a Filipo y veían al joven monarca como un blanco fácil. Además, varias ciudades griegas del sur, entre ellas Atenas y Tebas, abandonaron la alianza con Macedonia.

El asedio de Pellion

Alejandro decidió primero liquidar la amenaza iliria que había tomado la fortaleza griega de Chaons Pellion, situada cerca del lago Ohrid y que controlaba la ruta hacia la actual Albania. Tras pactar con Lagarus, rey leal de los agrios y asegurar la frontera noreste, marchó contra los enemigos. Al acercarse, supo que Cleito había capturado Pellion y esperaba allí a su aliado Glaucías.

Con 15.000 hombres intentó un asalto rápido, pero el ataque inicial fracasó. La zona incendiada se había convertido en una fortaleza y los ilirios habían fortificado también las colinas circundantes. Alejandro acampó a las afueras y, consciente de que necesitaba controlar los altos para atacar la ciudad, tomó varias colinas, obligando a los ilirios a replegarse al interior. Sin embargo, poco después Glaucías llegó con refuerzos y recuperó los altos.

En ese momento Alejandro se encontró entre dos ejércitos enemigos y sin suministros, ya que los ilirios dominaban el paso que abastecía a los griegos. Envió a su general Filotas a buscar provisiones; este fue atacado por Glaucías, pero los agrianos y los arqueros griegos lograron repeler al enemigo. Alejandro entonces decidió retomar los altos que controlaban la retaguardia de su campamento.

Batalla en el paso estrecho

El paso tenía apenas unos cuatro metros de ancho. Alejandro dejó una pequeña guarnición en Pellion y, con el resto de su ejército, se posicionó frente al estrecho. Formó una falange macedonia de 120 hombres de profundidad, flanqueada por 200 caballeros a cada lado. Los soldados ejecutaron ejercicios en completo silencio para que las órdenes se escucharan claramente.

Al sonar la señal, los sarissas se alzaron y la falange empezó a desplazarse, alternando entre movimientos de derecha e izquierda, convirtiéndose en línea y volviendo a formarse como bloque compacto. Los ilirios, asombrados por la precisión del ejército griego, bajaron la guardia y comenzaron a temblar.

Cuando Alejandro percibió que la moral enemiga estaba debilitada, dio la orden final. La caballería se organizó en cuña mientras la infantería golpeaba sus lanzas contra los escudos y gritaba con fuerza. El repentino estruendo después del silencio provocó pánico entre los ilirios, que huyeron desordenadamente. Así, Alejandro aseguró el paso y reabrió la ruta de suministro sin perder una sola vida de sus hombres.

La incursión nocturna

Aunque el paso estaba libre, los ilirios todavía ocupaban los cerros cercanos. Alejandro trasladó su campamento al sur, a la ribera de un afluente del río Apsos. Creyendo que el macedonio se retiraba, los ilirios lanzaron un ataque. Alejandro ordenó a sus tropas girar el frente y fingir una contraofensiva; el temor y la lluvia de flechas griegas hicieron que los ilirios retrocedieran.

Al enterarse de la confusión en Pellion, Alejandro decidió un asalto nocturno. Con arqueros, hipócrates, agrianos y una unidad de la falange, cruzó el río y avanzó hacia la ciudad sin esperar al resto del ejército. Al llegar, los ilirios dormían; los macedonios los sorprendieron, los masacraron y capturaron a muchos.

Conclusión y consecuencias

Los dos reyes ilirios, Cleito y Glaucías, solicitaron la paz y se sometieron. Alejandro aceptó, pues debía pronto enfrentarse a los tebanos y atenienses. La campaña demostró la amplitud estratégica y la creatividad táctica de Alejandro, anticipando las brillantes maniobras que caracterizarían sus posteriores conquistas.