Historia de Europa

Un ejército de hombres libres aplasta el despotismo oriental en 479 a.C.

Un ejército de hombres libres aplasta el despotismo oriental en 479 a.C.

Contexto

Tras la desastrosa derrota persa en Salamina, Jerjes retiró la mayor parte de su ejército de Grecia y dejó al general y yerno Mardoqueo con 300.000 hombres para someter el país. El persa acampó en la llanura de Beocia y pasó el invierno allí, mientras los griegos reunían sus fuerzas.

Los preparativos persas

Mardoqueo, que contaba con élites persas, medas, sákas, jinetes de Bactria y arqueros de la India, trató de aliarse con Atenas enviando al rey macedonio Alejandro I, prometiéndole el dominio de Grecia. Atenas rechazó la oferta, pero mantuvo contacto con Alejandro, quien informó continuamente a los griegos de los planes persas.

Las fuerzas griegas

Los griegos reunieron 110.000 hombres, de los que 38.700 eran hoplitas. Entre ellos: 10.000 espartanos, 8.000 atenienses, 5.000 corintios, 3.000 sicios, 3.000 megáricos, 1.500 tegeos, 1.200 de Phliunda y Triphylia, 300 de Potidea, 600 de Plataea, 600 de la Arcadia de Orcomeno y 100 de Trochomeno. El resto eran lanceros, lanceros ligeros, hondos y fundidores de piedras.

El encierro en el Kithairón

El ejército griego se instaló al pie del monte Kithairón, asegurando alimentos y agua y controlando todos los pasos de la montaña. Los persas, sin tiempo, vieron sus convoyes de suministros atacados constantemente por los foscos, lo que provocó graves problemas logísticos.

El plan persa y la primera escaramuza

Mardoqueo decidió atraer a los griegos a la llanura de Platea. Encabezó una incursión de caballería persa bajo el mando de Masistio, que pretendía romper las falanges griegas con una carga sorpresa. Los hoplitas griegos mantuvieron sus formaciones; los megáricos, pese a grandes pérdidas, formaron un cuadrado protegido por sus escudos.

El general espartano Pausanias, viendo la crítica situación, ordenó a los arqueros atenienses que apoyaran a los megáricos. Los arqueros, refugiados entre los escudos, abatieron a la caballería persa. Masistio cayó muerto tras ser alcanzado por una lanza mientras su caballo caía.

Repliegue y nuevas posiciones

Tras la victoria, Pausanias reorganizó al ejército griego: los atenienses y los plateanos en la izquierda, los espartanos y tegeos en el centro y el resto de las ciudades aliadas a la derecha. Se estableció una posición cerca de la fuente Gargafia, la única fuente de agua de la zona, y el río Asopo separaba a ambos ejércitos, dificultando la carga persa.

El espionaje macedonio

Esa misma noche, el rey macedonio Alejandro cruzó el Asopo y se presentó ante los atenienses, entregándoles un mensaje secreto para Pausanias: los persas planeaban atacar al alba. Su información permitió a los griegos reajustar sus filas.

El ataque persa

Al décimo‑segundo día, Mardoqueo lanzó su ofensiva. La caballería persa intentó romper el flanco griego en Gargafia, pero Pausanias ordenó una retirada ordenada de 2 km hacia una posición más ventajosa. Los griegos adoptaron una formación triangular invertida, con espartanos y tegeos en los extremos y el resto en el centro.

La batalla decisiva

Los persas atacaron de nuevo; la mayor parte de sus fuerzas se lanzó contra los espartanos. Los griegos, bajo el mando de Pausanias, resistieron el bombardeo de flechas y esperaron al momento oportuno. Cuando los hoplitas corintios flanquearon al enemigo, los griegos avanzaron en masa.

En el fragor del combate, un lanzador laconio llamado Arimnisto (o Eimnestos) alcanzó a Mardoqueo en la cabeza, matándolo al instante. La muerte del comandante persa desmoralizó a sus tropas, que empezaron a retirarse desordenadamente. Los macedonios y tesalios, aliados persas, también huyeron, y los tebanos que permanecieron fueron masacrados (≈ 300 muertos).

El desenlace

Los griegos asaltaron el campamento persa y aniquilaron a la mayor parte de la fuerza de Mardoqueo. Sólo la división bajo Artavazos, que no había participado en la lucha, logró escapar. Se estima que al menos 200.000 persas cayeron en combate, frente a 759 hoplitas griegos y un número indeterminado de soldados auxiliares.

Conclusión

El 27 de agosto de 479 a.C., bajo el sol griego, un ejército de hombres libres derrotó al despotismo oriental. Los vencedores honraron a sus héroes y dedicaron parte del botín a los dioses, incluyendo un trípode dorado que grabó los nombres de las 31 ciudades helénicas que participaron en la lucha por la libertad.