Contexto histórico
En los últimos años del Imperio Bizantino surgieron personajes cuya conducta resultó miserable y traicionera. Uno de los más infames fue Georgios Amiroutzis, cuyo papel en la caída de Trebisonda fue decisivo.
Participación en el Concilio de Ferrara‑Florencia (1438‑1439)
Amiroutzis, nacido en Trebisonda y educado tanto allí como en Constantinopla, asistió al Concilio de Ferrara‑Florencia. Allí firmó a favor de la unión entre las Iglesias a cambio de una cuantiosa suma de dinero.
Renuncia a la unión y oposición al patriarca
Una vez recibido el pago, cambió de posición y, en 1450, durante el Concilio de Constantinopla, se erigió como uno de los principales opositores del patriarca Gregorio III, quien fue depuesto.
Caída de Trebisonda y primera gran traición
Durante el asedio otomano de 1461, el sultán Mehmed II, acompañado por el gran visir Mahmut Pasha Angelovic —primo de Amiroutzis y de origen griego—, exigió la rendición de la ciudad. El emperador David Megalokomnenos, incapaz de resistir, delegó en Amiroutzis las negociaciones, confiando en sus vínculos familiares.
Según los cronistas Chalkokondylis y Dorotheos, Amiroutzis convenció a David de aceptar términos humillantes y entregó al emperador y a su familia a los otomanos, provocando la destrucción de la Casa de los Grandes Comnenos.
Recompensa otomana y conversión al islam
Tras la captura de Trebisonda, Mehmed II otorgó a Amiroutzis «30 piezas de plata», aludiendo a la traición de Judas. Se dice que él y varios de sus hijos se convirtieron al islam, aunque el hijo menor habría preferido la esclavitud antes que renunciar a su fe.
Responsable de la muerte de David y su familia
Amiroutzis habría inculcado ante Mehmed II la acusación de que David y su familia eran traidores, lo que llevó al asesinato del prisionero y a la exterminación de la mayor parte de su linaje.
Otros actos controvertidos
Deseoso de casarse con la viuda del duque de Atenas, intentó obtener la anulación de su matrimonio a través del patriarca Joasaph I. Ante la negativa del patriarca, Amiroutzis persuadió al sultán para que lo depusiera y le afeitaran la barba, castigando también a otros altos clérigos.
Defensor de la “cooperación greco‑turca”
Amiroutzis redactó un tratado que resaltaba supuestas similitudes entre el cristianismo y el islam, llegando a ensalzar la fe musulmana. Su postura ha sido descrita como una extrema y servil defensa de la colaboración greco‑turca.
Fin de una vida disoluta
Murió en 1475 mientras jugaba a los dados, según testimonios de la época.