El ejército micénico y sus carros de choque
El ejército micénico de la Edad del Bronce fue, para su época, uno de los más poderosos del Mediterráneo oriental. Su principal fortaleza residía en una infantería entrenada para luchar en formación cerrada, armada con largas lanzas, y en una rápida unidad de carros de choque.
Características de los carros
Los carros eran de dos ruedas, ligeros pero robustos, tirados normalmente por dos caballos (a veces tres). Cada carro llevaba a dos ocupantes: el guerrero y el auriga. El guerrero, llamado epetis, vestía una pesada armadura tipo árbol, casco, una larga lanza (aprox. 3‑3,5 m) y una espada. El auriga llevaba casco y una túnica gruesa de lana que le brindaba una protección rudimentaria contra proyectiles. Curiosamente, el epetis no portaba escudo; su armadura era tan completa que el escudo resultaba innecesario.
El papel de Néstor en la Ilíada
El pasaje de la Ilíada donde el veterano rey de Pilos, Néstor, instruye a los conductores de carros ilustra la importancia del orden y la disciplina:
«Ordenad a los jinetes que mantengan sus caballos quietos y que no rompan la formación. No os lanzéis solos contra los troyanos; esperad a que el enemigo se acerque y luego atacad con la lanza. Así se construyeron las ciudades y los muros, con ánimo y determinación» (Ilíada, D 301‑309).Néstor exhorta a los aurigas a mantener la cohesión del cuerpo, evitando heroísmos aislados o cobardías, y a atacar en masa como lo hacían sus antepasados.
Comparación con ejércitos orientales
En el siglo XVI‑XIV a.C. solo los hititas y algunos de sus vasallos sirios disponían de carros de choque semejantes. La mayoría de los ejércitos orientales y egipcios utilizaban carros ligeros armados principalmente con arcos y jabalinas, sin la pesada armadura tipo Dendra ni las largas lanzas de los micénicos. Por ello, la vista de cientos de carros micénicos, brillando en bronce, con lanzas colosales y una nube de polvo a sus espaldas, debía resultar intimidante para cualquier adversario.
Evolución de los carros en el periodo tardío
Hacia el final de la era micénica los carros fueron aligerándose y dejaron de ser armas de choque. El guerrero a bordo pasó a equiparse con jabalinas y, a menudo, abandonaba el carro para combatir a pie, usando un escudo y una coraza más ligera similar a la de la época geométrica y arcaica. Los carros ya no atacaban a la infantería enemiga a menos que ésta mostrara signos de ruptura moral; su función pasó a ser desgastar al enemigo antes de que la infantería principal entrara en combate.
Armadura de Dendra y su impacto
La famosa armadura de bronce hallada en Dendra cubría completamente al guerrero, ofreciendo una protección casi absoluta. Este tipo de coraza, junto con los cascos y las largas lanzas, explica por qué los micénicos podían prescindir de escudos y dominar los campos de batalla.
Representación de la armadura de bronce descubierta en Dendra.
Miniatura de un carro micénico, escala 28 mm.