El régimen nazi no solía conceder medallas a las mujeres por servicios militares o combate, pues la mayoría estaban excluidas de esas funciones. Sin embargo, en casos puntuales algunas mujeres recibieron condecoraciones por su papel en la sociedad y la guerra.
1. Cruz de la Madre (Mutterkreuz)
Creada en 1939, la Cruz de la Madre premiaba a las madres que habían engendrado al menos cuatro hijos. Tenía tres grados: bronce, plata y oro, siendo esta última la máxima distinción.
2. Cruz al Mérito de Guerra (Kriegsverdienstkreuz)
En situaciones excepcionales, mujeres que aportaron de forma significativa al esfuerzo bélico en áreas no combativas (industria, administración, sanidad, etc.) podían recibir la Cruz al Mérito de Guerra, condecoración también otorgada a hombres.
3. Cruz de Hierro (Eisernes Kreuz)
La Cruz de Hierro estaba reservada casi exclusivamente al personal militar. Solo en casos muy extraordinarios una mujer que mostrara un valor excepcional o logros sobresalientes en apoyo a la guerra podía ser galardonada, aunque esto fue extremadamente raro.
4. Premios honoríficos
Algunas mujeres vinculadas al Partido nazi —por ejemplo, dirigentes femeninas o colaboradoras en la propaganda— recibían premios honoríficos o medallas como reconocimiento a su lealtad y servicio al régimen.
En resumen, aunque la política nazi mantenía a la mujer en un papel principalmente doméstico y restrictivo, existieron algunas condecoraciones que reconocían su contribución en ámbitos específicos.