Tras la caída de Napoleón, una serie de conflictos y decisiones estratégicas remodelaron el mapa político europeo.
1. La Guerra de la Independencia (Guerra Peninsular) (1808‑1814)
Esta contienda entre Francia y España agotó los recursos y el personal de Napoleón. Además, mantuvo a tropas francesas ocupadas que podrían haberse destinado a otras campañas, como la invasión a Rusia.
2. La campaña rusa (1812)
La invasión a Rusia resultó desastrosa. El ejército ruso aplicó una política de tierra quemada, privando a los franceses de alimentos y suministros. El crudo invierno ruso cobró un alto precio en vidas, con soldados que sucumbieron a la hipotermia y al hambre.
3. La Guerra de la Sexta Coalición (1813‑1814)
Una alianza de Austria, Prusia, Rusia y Suecia se unió contra Napoleón. Sus ejércitos derrotaron al Emperador en la Batalla de Leipzig en octubre de 1813, lo que desencadenó su abdicación.
4. Los Cien Días (1815)
Tras su exilio en la isla de Elba, Napoleón escapó, regresó a Francia y desencadenó una breve pero intensa crisis europea. La coalición se reorganizó rápidamente y lo venció en la Batalla de Waterloo en junio de 1815. Fue enviado al exilio permanente a la isla de Santa Elena, donde falleció en 1821.