Contexto previo a la Segunda Guerra Mundial
Desde la década de 1930 Gran Bretaña y Francia observaban con creciente alarma la política expansionista de Adolf Hitler. Las violaciones del Tratado de Versalles, la remilitarización de Renania (1936) y la anexión de Austria (1938) habían demostrado la disposición alemana a usar la fuerza.
Intentos de contención
Ambas naciones adoptaron una serie de medidas para frenar la agresión alemana: firmaron pactos de mutua asistencia con Polonia y Checoslovaquia, reforzaron sus fuerzas armadas y llevaron a cabo una política de apaciguamiento que buscaba evitar un conflicto abierto.
El punto de inflexión: invasión de Polonia
El 1 de septiembre de 1939 Alemania invadió Polonia. Ante la clara violación de los compromisos internacionales y la garantía británico‑francesa a Polonia, tanto Londres como París declararon la guerra a Alemania el 3 de septiembre.
En resumen, Gran Bretaña y Francia no se negaron a enfrentarse a Alemania; simplemente esperaron a que la agresión alcanzara un umbral que justificara la acción militar, el cual se alcanzó con la invasión de Polonia.