División de Berlín tras la Segunda Guerra Mundial
Berlín quedó dividida entre los aliados occidentales, liderados por Estados Unidos, y la zona soviética. La ciudad se separó en Berlín Occidental y Berlín Oriental, y la frontera física entre ambas quedó marcada por el Muro de Berlín, símbolo palpable de la Guerra Fría.
Construcción del Muro de Berlín
En 1961, la República Democrática Alemana, bajo la influencia de la Unión Soviética, erigió un muro de hormigón de más de 160 kilómetros (aproximadamente 100 millas) con alambre de púas en la cima. El objetivo era impedir la fuga masiva de ciudadanos del bloque oriental al occidental. El muro estaba vigilado por soldados y cruzarlo era un delito que podía castigarse con la muerte.
El muro como símbolo de la rivalidad Este‑Oeste
El Muro de Berlín personificó la división ideológica y militar entre EE. UU. y la URSS. Su presencia recordaba al mundo que dos superpotencias estaban al borde de un conflicto directo, y que la única razón para evitar una guerra nuclear era la doctrina de destrucción mutua asegurada.
Caída y reunificación
El 9 de noviembre de 1989, tras semanas de protestas masivas y cambios políticos en Europa del Este, el muro fue derribado. La reunificación de Berlín marcó el fin simbólico de la Guerra Fría y abrió la puerta a una nueva etapa de cooperación entre las antiguas potencias rivales.