El comunismo ideado por Lenin y Stalin se presentó como una alternativa radical al capitalismo occidental. A continuación, se explican los principales fundamentos que lo diferencian y que llevaron a considerarlo un rechazo del modelo capitalista.
1. Igualdad económica
El objetivo era crear una sociedad sin clases, donde la riqueza y los recursos se distribuyeran de forma equitativa. En contraste, el capitalismo mantiene la propiedad privada y una distribución de la riqueza que suele ser desigual.
2. Control obrero de la producción
En el modelo comunista, los trabajadores son dueños y gestionan los medios de producción —fábricas, tierras, granjas, etc.—. En el capitalismo, esos medios pertenecen a particulares o a corporaciones.
3. Planificación centralizada
La economía se planifica de manera central por el Estado, que decide qué producir, cómo hacerlo y cómo distribuir los bienes y servicios. Por el contrario, en el capitalismo las decisiones se toman de forma descentralizada, guiadas por la oferta y la demanda de productores y consumidores.
4. Propiedad estatal
La mayor parte de la propiedad —tierras, fábricas, empresas— es titularidad del Estado. En el capitalismo, la propiedad es mayoritariamente privada.
5. Supresión de la propiedad privada
El comunismo busca eliminar la propiedad privada, argumentando que genera desigualdad y explotación, mientras que el capitalismo se basa en la protección de los derechos de propiedad privada.
Estos principios reflejan la visión del comunismo soviético como una ruptura clara con los valores y la estructura del capitalismo occidental.