Fomentar el comercio
El gobierno inglés impulsó el comercio mediante leyes que facilitaban la actividad mercantil. Destacan los Navigation Acts de 1651 y 1660, que obligaban a que todas las mercancías importadas a Inglaterra fueran transportadas en buques británicos, protegiendo así a los comerciantes ingleses de la competencia extranjera.
Inversión en infraestructura
Se realizaron importantes inversiones en infraestructura para simplificar el intercambio de bienes: se construyeron carreteras y puentes que mejoraron el transporte interior, y se establecieron puertos y almacenes que agilizaron la carga y descarga de mercancías.
Establecimiento de colonias
El Estado fundó colonias en América del Norte, las Indias Occidentales y otras regiones del mundo, creando nuevos mercados para los productos ingleses. Además, se incentivó a cada colonia a especializarse en la producción de determinados bienes, evitando la competencia interna entre ellas.
Regulación del comercio
Se adoptaron medidas regulatorias como la fijación de precios, aranceles y otras restricciones. El sistema de aranceles favorecía a los productos británicos frente a los extranjeros, reforzando la posición del Reino Unido en el comercio internacional.
Impuestos al comercio
Para financiar al Estado, se impusieron gravámenes sobre el comercio: impuestos a la importación y exportación de mercancías, así como tributos sobre los beneficios de los mercaderes.