Factores que favorecieron la expansión de la peste negra en Europa
La propagación de la peste negra (la Black Death) en el siglo XIV se debió a una combinación de circunstancias sociales, económicas y biológicas.
Comercio y desplazamientos
Las rutas comerciales y los puertos marítimos facilitaban el movimiento de personas y mercancías. Mercaderes, marineros y peregrinos transportaban el contagio de una región a otra, convirtiendo a ciudades portuarias como Génova y Venecia en focos de transmisión.
Pulgas y ratas
El agente patógeno, Yersinia pestis, se transmitía principalmente a través de pulgas que parasitaban ratas infectadas. Cuando una pulga picaba a un ser humano, inoculaba la bacteria, desencadenando la enfermedad.
Condiciones sanitarias deficientes
La falta de sistemas de alcantarillado y agua potable, junto con la alta densidad habitacional, favorecía la proliferación de roedores y la propagación del patógeno de persona a persona.
Ausencia de inmunidad
Para la mayoría de la población europea la peste era una enfermedad desconocida; no existía inmunidad previa, lo que facilitó una alta mortalidad y una rápida expansión del brote.
Estos factores, combinados, explican por qué la peste negra se propagó con tal rapidez y devastación por todo el continente.