Primera Cruzada (1095‑1099)
Objetivo: Capturar Jerusalén y la Tierra Santa del dominio musulmán.
Resultado: Los cruzados tomaron Jerusalén y establecieron el Reino de Jerusalén.
Segunda Cruzada (1147‑1149)
Objetivo: Defender el Reino de Jerusalén frente a los musulmanes.
Resultado: La expedición fracasó; el reino fue perdido poco después.
Tercera Cruzada (1189‑1192)
Objetivo: Reconquistar Jerusalén.
Resultado: Aunque lograron algunas victorias, no pudieron mantener la ciudad y terminaron firmando un tratado de paz con Saladino.
Estas tres cruzadas marcaron los momentos más decisivos de las campañas cristianas en Oriente Medio durante la Edad Media.