Tras la Primera Guerra Mundial, Alemania fue obligada a pagar reparaciones a los Aliados según el Tratado de Versalles. Sin embargo, la carga económica resultó insostenible.
En 1929 se aprobó el Plan Young, que redujo el monto total y estableció un calendario de pagos más flexible. Un año después, el presidente estadounidense Herbert Hoover proclamó una moratoria de un año sobre los pagos, conocida como la Moratoria Hoover, debido a la Gran Depresión.
La suspensión se prolongó y, en 1932, el Congreso alemán aprobó la ley de suspensión de reparaciones. Cuando el régimen nazi llegó al poder en 1933, canceló oficialmente las obligaciones de reparaciones de la Primera Guerra Mundial.
Posteriormente, el Acuerdo de Londres de 1953 resolvió las deudas de guerra restantes, y Alemania no mantiene deudas pendientes de reparaciones de la Primera Guerra Mundial con Polonia, Serbia o Rusia.