Contexto histórico
En 1596, durante la guerra austro‑turca, el arzobispo griego de Acridia, Athanasios Rizeas, ideó una revuelta contra el dominio otomano en su jurisdicción. Desde la década de 1570 ya se gestaban movimientos revolucionarios en Himara, impulsados por los señores griegos Manthos Papagiannis y Panos Stolikos.
Primeros intentos de apoyo
Athanasios, nacido en Mani en 1560, buscó ayuda externa. Primero se dirigió al profeta veneciano de Corfú, pero Venecia rechazó la propuesta. Entonces recurrió al virrey español de Nápoles, solicitando armas y 4 000 soldados.
También viajó a Roma para pedir apoyo al papa, pero al no aceptar las condiciones unitarias del pontífice, no obtuvo la ayuda esperada. Mientras tanto, el virrey español envió un oficial a la zona para informarse del levantamiento.
El estallido de la rebelión
La llegada del oficial español desencadenó la revuelta de los himariotas esclavizados bajo el liderazgo de Athanasios. Los rebeldes lograron los primeros éxitos y recibieron refuerzos de unos 100 soldados españoles, pero fueron derrotados al intentar tomar la fortaleza otomana de Cerna.
Tras la derrota, Athanasios se refugió en Himara, donde se reunió con los caudillos Michael Boua, Yiannis Golemi y Michael Papadas para reactivar la insurrección, esfuerzo que fracasó bajo la presión veneciana.
Una gira en busca de aliados
El arzobispo volvió a Italia, solicitó nuevamente ayuda al papa, al emperador Habsburgo Rodolfo y al humanista Martin Crusius. Incluso se dice que viajó hasta Rusia, pero sin conseguir el respaldo necesario. Al regresar a Acridia comprendió que sus esperanzas eran mínimas.
El gran plan (1612‑1615)
En 1612, Athanasios se trasladó a Nápoles, donde mantuvo contactos con los españoles que preparaban una revolución en Mani. Presentó un ambicioso proyecto contra el Imperio Otomano que incluía la liberación de los Dardanelos, Lesbos, Lemnos, Tenedos, Milos y Creta, el envío de una poderosa flota cristiana al Egeo y la quema de Estambul para sembrar confusión.
El plan nunca se materializó. Athanasios murió en Mani en 1615, dejando sus aspiraciones como meras ideas.
Legado
Athanasios fue un visionario de gran educación y voluntad, pero su época no estaba preparada para sus ambiciones. Su historia muestra la persistente resistencia griega contra el dominio otomano y la dificultad de obtener apoyo internacional.


