La oposición europea a la expansión alemana
Durante la década de 1930 y la Segunda Guerra Mundial, la gran mayoría de los países europeos rechazó la política expansionista de la Alemania nazi. La agresión alemana amenazó la estabilidad del continente y obligó a las potencias a reaccionar.
Francia, Reino Unido y la Unión Soviética, junto con otras naciones, formaron alianzas diplomáticas y militares. Cuando la diplomacia fracasó, declararon la guerra para frenar el avance de Alemania y proteger sus propios intereses y la paz europea.
El conflicto resultante, conocido como la Segunda Guerra Mundial, mostró claramente que la mayoría de los estados europeos no aceptaron la idea de que Alemania se apoderara de territorios ajenos. En lugar de apoyar la expansión, buscaron detenerla a cualquier costo.