El contexto histórico
Albert Einstein, pacifista y refugiado de la Alemania nazi, estaba preocupado por el posible avance de la ciencia militar alemana.
La carta a Roosevelt
En 1939, junto con el físico Leó Szilárd, Einstein firmó una carta dirigida al presidente Franklin D. Roosevelt. En ella advertía que la Alemania nazi podría estar desarrollando una «bomba super» basada en la energía nuclear y urgía a Estados Unidos a iniciar su propio programa de investigación.
El Proyecto Manhattan
El presidente tomó la carta en serio y, meses después, se aprobó lo que se conocería como el Proyecto Manhattan, un esfuerzo secreto para construir armas nucleares. Aunque Einstein nunca participó directamente en el proyecto, su advertencia fue uno de los factores que desencadenó su puesta en marcha.
Las bombas en Japón y el fin de la guerra
En 1945, el proyecto dio fruto con la creación de dos bombas atómicas que fueron lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki. La devastación provocó la rendición de Japón y puso fin a la Segunda Guerra Mundial.
El legado de Einstein
Tras el uso de las bombas, Einstein expresó su arrepentimiento y volvió a defender el desarme nuclear, recordando que su intención había sido evitar una carrera armamentista, no fomentarla.