Asesinato del archiduque Franz Ferdinand
El detonante principal fue el asesinato del archiduque Franz Ferdinand, heredero del trono austrohúngaro, el 28 de junio de 1914, a manos del nacionalista serbio Gavrilo Princip.
Una red enmarañada de alianzas
Las alianzas militares entre las potencias europeas —la Triple Entente (Reino Unido, Francia y Rusia) y la Triple Alianza (Alemania, Austria‑Hungría e Italia)— intensificaron las tensiones y predispusieron al continente a un conflicto generalizado.
Imperialismo y rivalidad económica
La competencia por recursos, colonias y mercados, impulsada por el imperialismo, generó una lucha económica y política entre las grandes potencias, aumentando la desconfianza mutua.
Lucha por el poder en los Balcanes
Los Balcanes, zona de fuerte nacionalismo y disputas territoriales, se convirtieron en el punto de ebullición que desencadenó la guerra.
Fracaso de la diplomacia
Los intentos diplomáticos para contener la crisis fracasaron debido al mutuo recelo, errores de cálculo y al orgullo nacional que obligó a los gobiernos a mantener sus prestigios.