La Edad Media estuvo plagada de creencias sobre maldiciones que, según la gente de la época, podían decidir el destino de naciones y personas. Desde cristianos y musulmanes hasta paganos, todos temían el poder de una maldición bien lanzada. A continuación, presentamos las seis maldiciones que, según la tradición, marcaron el rumbo de Europa.
Aunque muchas de estas historias tienen varios siglos de antigüedad, sus supuestos efectos se percibieron incluso en el siglo XX, influyendo en guerras, colapsos estatales y tragedias personales. Cuando los hechos coinciden con la leyenda, incluso los más escépticos sienten un escalofrío.
6. La condena de Turán sobre Hungría
Para muchos húngaros, el hecho de que su antiguo reino haya sido relegado a una potencia secundaria en Europa Central y del Este resulta difícil de explicar. La versión popular culpa a la maldición de Turán, supuestamente lanzada por un chamán pagano en el siglo XI.
Según la leyenda, el rey Esteban I el Santo (969‑1038) combatió con crueldad a los paganos que habían traído los magiares desde Asia. En venganza, los seguidores de los dioses antiguos habrían invocado al chamán Turán, quien lanzó una maldición milenaria sobre el reino. La historia atribuye a esa maldición la constante inestabilidad interna, invasiones catastróficas y un pesimismo nacional que, según algunos, se reflejó en altas tasas de suicidio en el siglo XX.
En realidad, no existen pruebas históricas de que un chamán pagano haya maldecido a Hungría. La leyenda, más que explicar la compleja historia húngara, revela la manera en que los propios húngaros interpretan su pasado.
5. La amenaza de Tamerlán
Timur, conocido como Tamerlán o Timur el Loco, fundó un imperio que se extendió desde el noroeste de la India hasta el este de Turquía entre 1370 y 1405. Tras su muerte, su cuerpo fue sepultado en un mausoleo en Samarcanda.
En junio de 1941, científicos soviéticos abrieron su sarcófago pese a las advertencias de clérigos musulmanes que anunciaban una maldición que provocaría una catástrofe mundial en pocos días. Dos días después, la Alemania nazi lanzó la Operación Barbarroja contra la URSS. Algunos vinculan este hecho a la supuesta maldición, aunque también coincidió con la segunda apertura del mausoleo en 1942, después de la cual el frente soviético empezó a recuperar terreno.
4. La maldición de Jan Hus
Jan Hus vivió en una época de crisis eclesiástica, marcada por cismas y la opulencia del clero frente a la miseria popular. Hus exigió una reforma que devolviera a la Biblia la autoridad suprema y que la liturgia se celebrara en lenguas vernáculas.
Su crítica al papado le valió la excomunión en 1410. En 1413, el papa Juan XXIII le impuso una interdicción sobre Praga y otras ciudades checas. Hus fue capturado, juzgado y quemado en la hoguera el 6 de julio de 1415. Su muerte desencadenó las Guerras Hussitas, que a su vez allanaron el camino al protestantismo del siglo XVI y dejaron una relación ambivalente entre los checos y la Iglesia.
3. El emperador Enrique IV y su excomunión
Enrique IV de Salic, rey de Alemania, fue el empequeñecido más famoso de la Edad Media. En 1076, en medio del conflicto de la investidura con el papa Gregorio VII, fue excomulgado.
Para reparar la situación, en 1077 se presentó descalzo y con un saco de penitencia ante el castillo papal de Canossa, un gesto que se convirtió en símbolo de sumisión. Sin embargo, en 1084 regresó a Roma y expulsó al mismo Gregorio VII. A pesar de los intentos de reconciliación, su reinado estuvo plagado de revueltas; abdicó en 1105 y murió al año siguiente.
2. Federico II y sus tres excomuniones
El emperador Federico II de Hohenstaufen fue excomulgado tres veces. La primera, en 1227, se debió a su política de negociación con los musulmanes en Tierra Santa. El papa levantó la censura en 1229 cuando Federico recuperó Jerusalén sin combate.
En 1245 fue excomulgado nuevamente por enfrentarse al papado, y una tercera vez en 1247, cuando el papa Inocencio IV lo acusó de desafiar la autoridad eclesiástica. Estas censuras coincidieron con una serie de derrotas y muertes prematuras en la familia Hohenstaufen: Federico murió en 1250, su hijo Conrado IV en 1254, y los descendientes en Sicilia y Suabia fueron ejecutados o murieron en batalla.
1. La supuesta maldición de los Caballeros Templarios
En 1307, el rey Felipe IV de Francia ordenó la detención de los Templarios bajo cargos de herejía y otros delitos. Las redadas se llevaron a cabo el viernes 13 de octubre, lo que reforzó la superstición moderna sobre esa fecha.
Según la leyenda, el último Gran Maestro, Jacques de Molay, maldijo a sus perseguidores al ser quemado en la hoguera el 18 de marzo de 1314: «Pablo V, el Caballero Guillermo y el rey Felipe, antes de que pase un año, os llamaré al juicio de Dios… hasta la decimotercera generación de vuestras familias». Curiosamente, el papa Clemente V murió en abril de 1314, y Felipe IV falleció en noviembre del mismo año.
Más tarde, la dinastía de los Capetos perdió el trono francés, lo que alimentó la idea de que la maldición había funcionado. Sin embargo, la primera mención escrita de esta supuesta maldición aparece en 1330, y el texto atribuido a de Molay no se popularizó hasta el siglo XVI, lo que sugiere que es más un mito literario que un hecho histórico.