Los viajes de exploración realizados por los europeos entre los siglos XV y XVII respondieron a una combinación de intereses económicos, políticos, religiosos y científicos.
Económicos
Búsqueda de nuevas rutas comerciales. Los monarcas europeos querían encontrar rutas marítimas directas hacia Asia, cuna de especias, sedas y otros productos de lujo. Portugal, por ejemplo, intentó rodear África para llegar a la India, mientras que España buscaba una ruta occidental que evitara a los intermediarios.
Descubrimiento de recursos valiosos. El afán por oro, plata y otros minerales motivó a los conquistadores españoles a explorar y colonizar América.
Políticos
Expansión territorial y de poder. Las potencias europeas competían por establecer colonias y ampliar sus imperios, lo que impulsó la exploración de África, Asia y el Nuevo Mundo.
Religiosos
Difusión del cristianismo. Muchos exploradores llevaban la misión de evangelizar a los pueblos descubiertos y convertirlos al catolicismo. Portugal, por ejemplo, acompañó sus expediciones con misiones religiosas en África, Asia y Brasil.
Científicos
Búsqueda de conocimiento. El deseo de entender el mundo, cartografiar nuevas tierras y estudiar culturas distintas también impulsó la era de los descubrimientos.