La Segunda Guerra Mundial estalló en 1939 como resultado de una serie de tensiones acumuladas durante la década anterior. A continuación se presentan los factores clave que alimentaron el conflicto.
1. El Tratado de Versalles
Las duras condiciones impuestas a Alemania tras la Primera Guerra Mundial —pérdida de territorio, reparaciones económicas y desarme— generaron humillación y resentimiento. Ese clima alimentó el nacionalismo revanchista que favoreció el ascenso de Adolf Hitler y el Partido nazi.
2. La Gran Depresión
La crisis económica iniciada en 1929 provocó desempleo masivo y miseria en gran parte de Europa. La inestabilidad política que siguió favoreció el auge de movimientos extremistas, como el nazismo en Alemania y el fascismo en Italia.
3. El auge del fascismo y el militarismo
El fascismo, que prioriza al Estado y la nación, y el militarismo, que considera la fuerza armada esencial para la seguridad, se difundieron en varios países europeos durante los años 30, creando una atmósfera propicia para la guerra.
4. El fracaso de la Sociedad de Naciones
La organización internacional creada después de la Primera Guerra Mundial resultó incapaz de detener agresiones y resolver disputas, dejando un vacío de autoridad que los agresores aprovecharon.
5. El Acuerdo de Múnich
En 1938, Alemania, Italia, Francia y Gran Bretaña acordaron ceder a Hitler la región de los Sudetes, en Checoslovaquia. La política de apaciguamiento demostró la falta de voluntad de los poderes occidentales para confrontar la expansión nazi.
6. La invasión de Polonia
El 1 de septiembre de 1939, Alemania cruzó la frontera polaca. Ese acto marcó el punto de ruptura y desencadenó la declaración de guerra de Gran Bretaña y Francia, iniciando formalmente la Segunda Guerra Mundial.