Historia de Europa

Batallas decisivas que sellaron el fin de la Primera Guerra Mundial

Ofensiva de Meuse-Argonne (26 de septiembre – 11 de noviembre de 1918)

Considerada la batalla más grande y sangrienta de la historia de Estados Unidos, la ofensiva de Meuse‑Argonne comenzó el 26 de septiembre de 1918 y se prolongó durante 47 días. El objetivo era romper las líneas alemanas en la región de Meuse‑Argonne, en el noreste de Francia, y empujar al enemigo de regreso a su territorio. Con la participación de más de un millón de soldados de la Expedición Estadounidense, la operación logró una penetración decisiva que aceleró la rendición alemana y contribuyó de manera crucial al final de la Primera Guerra Mundial.

Batalla de Amiens (8–12 de agosto de 1918)

El 8 de agosto de 1918, las fuerzas británicas, apoyadas por tropas australianas, canadienses y estadounidenses, lanzaron una ofensiva sorpresa en Amiens. En menos de 24 horas, lograron avanzar más de 11 kilómetros, capturando la ciudad y sus alrededores. Esta victoria marcó el inicio de la llamada "Día del Milagro" y simbolizó el comienzo del colapso de la línea aliada alemana en el frente occidental.

Batalla de la Línea Hindenburgo (12–29 de septiembre de 1918)

Durante las dos semanas de septiembre, los Aliados llevaron a cabo una serie de ataques coordinados contra la Línea Hindenburgo, la principal fortificación defensiva alemana que se extendía a lo largo de Francia y Bélgica. Las fuerzas combinadas de EE. UU., Reino Unido, Francia y sus aliados lograron romper las defensas alemanas, obligando a los últimos ejércitos del Imperio a retroceder y acelerando la firma del armisticio el 11 de noviembre.

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