Sin embargo, a medida que la guerra se prolongaba, el entusiasmo del pueblo ruso empezó a decaer. La guerra fue costosa tanto en términos de vidas humanas como de recursos económicos, y el pueblo ruso estaba cada vez más cansado de los combates. Además, el gobierno ruso gestionó mal el esfuerzo bélico, lo que provocó un descontento generalizado.
En 1917, el pueblo ruso ya estaba harto de la guerra. La Revolución de Febrero provocó la abdicación del zar Nicolás II y el establecimiento de un gobierno provisional. El gobierno provisional intentó continuar la guerra, pero no pudo hacerlo de manera efectiva. En noviembre de 1917, los bolcheviques tomaron el poder en la Revolución de Octubre y uno de sus primeros actos fue firmar un armisticio con Alemania.