Éxitos
Primeros logros
- La Liga de Naciones logró mediar con éxito en varios conflictos tempranos, como la disputa de las Islas Åland, el conflicto greco‑búlgaro y la controversia de Mosul entre Turquía e Irak.
Establecimiento de normas internacionales
- Contribuyó a crear principios fundamentales, como la seguridad colectiva y la resolución pacífica de controversias, que siguen influyendo en las relaciones internacionales.
Sistema de mandatos
- Implementó el sistema de mandatos para administrar los territorios antes controlados por Alemania y el Imperio Otomano tras la Primera Guerra Mundial. Algunos de estos mandatos alcanzaron la independencia, facilitando el proceso de descolonización.
Logros sociales y humanitarios
- Impulsó importantes avances en salud pública, bienestar social, asistencia a refugiados y la lucha contra el tráfico de drogas y la esclavitud.
Fomento de la cooperación internacional
- Promovió la colaboración multilateral en áreas económicas, sociales y técnicas, creando canales de diálogo entre naciones.
Fracasos
Incapacidad para evitar la Segunda Guerra Mundial
- El mayor tropiezo de la Liga fue no impedir el estallido de la Segunda Guerra Mundial, al no tomar medidas efectivas contra la agresión de Italia, Alemania y Japón.
Falta de mecanismos de ejecución
- Carecía de poder coercitivo para hacer cumplir sus resoluciones, lo que limitó su capacidad de responder a conflictos graves y violaciones del derecho internacional.
Predominio de intereses nacionales
- Las decisiones a menudo se vieron influidas por los intereses particulares de los Estados miembros, dificultando una actuación imparcial y eficaz.
Retiro de potencias clave
- La salida de Estados como Estados Unidos, Alemania, Italia y Japón debilitó la autoridad y la efectividad de la organización.
Débil respuesta a la descolonización
- La Liga no supo abordar adecuadamente las crecientes demandas de autodeterminación y descolonización en distintas regiones del mundo.
En conjunto, la Liga de Naciones mostró un historial mixto: logró importantes avances en sus primeros años y sentó bases normativas duraderas, pero no logró prevenir la Segunda Guerra Mundial ni resolver desafíos estructurales críticos.