Desigualdad económica creciente
Un problema central de la globalización en los siglos XX y XXI es el aumento de la desigualdad económica.
Con la globalización, el poder económico se ha desplazado notablemente de los países desarrollados a los en desarrollo, ampliando la brecha entre ricos y pobres. Mientras las naciones desarrolladas experimentan pérdida de empleos y declive de la industria manufacturera, los países en desarrollo ven proliferar empleos de bajos salarios y economías informales. Este proceso ha concentrado la riqueza en una pequeña élite tanto en países desarrollados como en desarrollo.
Factores que impulsan la desigualdad
- Liberalización del comercio: La apertura de mercados al comercio e inversión internacionales permite a las corporaciones trasladar su producción a países con costos laborales más bajos, provocando desplazamiento laboral y estancamiento salarial en los países desarrollados.
- Cambio tecnológico: El rápido avance tecnológico transforma la naturaleza del trabajo y genera una demanda de trabajadores altamente cualificados, creando una brecha entre quienes poseen esas habilidades y quienes no, lo que se traduce en desigualdad de oportunidades e ingresos.
- Globalización financiera: El mayor flujo de capitales a través de fronteras permite a individuos y corporaciones adineradas invertir en activos financieros, concentrando la riqueza en manos de unos pocos.
- Políticas fiscales: Sistemas tributarios que favorecen a los más ricos, como impuestos bajos a las ganancias de capital y regímenes fiscales regresivos, agravan aún más la desigualdad económica.