El 28 de junio de 1914, el archiduque Francisco Fernando de Austria y su esposa, Sofía, duquesa de Hohenberg, fueron asesinados en Sarajevo, capital de Bosnia‑Herzegovina, entonces bajo control del Imperio austrohúngaro.
El atentado fue perpetrado por Gavrilo Princip, un nacionalista serbio bosnio y miembro de la Mano Negra, una sociedad secreta que buscaba la unificación de los pueblos eslavos del sur en un solo estado.
1. Anexión de Bosnia‑Herzegovina
En 1908 el Imperio austrohúngaro anexó Bosnia‑Herzegovina, territorio que antes pertenecía al Imperio otomano. La medida generó gran rechazo entre los serbios, que la consideraron una agresión contra los pueblos eslavos y una violación de sus aspiraciones nacionales.
2. Postura de Francisco Fernando frente al nacionalismo eslavo
El archiduque era conocido por sus ideas procatólicas y su oposición al nacionalismo serbio. Defendía una monarquía centralizada y buscaba limitar la influencia de las minorías eslavas, especialmente de los serbios, a favor del predominio católico.
3. Símbolo del dominio de los Habsburgo
Como heredero al trono austrohúngaro, Francisco Fernando representaba la continuidad de la dinastía Habsburgo. Su muerte se percibió como un golpe contra el régimen y una forma de debilitar su autoridad en la región.
4. Involucramiento de la Mano Negra
La organización secreta planificó y ejecutó el asesinato con el objetivo de impulsar la causa de la unificación de los eslavos del sur y provocar un levantamiento contra el dominio austrohúngaro.
5. Fallos en la seguridad
Aunque se conocía la amenaza contra el archiduque, las medidas de protección durante su visita a Sarajevo fueron insuficientes, lo que permitió a Princip y sus cómplices llevar a cabo el ataque.
El asesinato desencadenó una cadena de crisis diplomáticas y movilizaciones militares que, en agosto de 1914, desembocaron en la Primera Guerra Mundial.