Motivaciones económicas
Los monarcas y comerciantes europeos buscaban fuentes de riqueza que les permitieran aumentar sus tesoros. El oro, la plata y las especias eran los bienes más codiciados, y la conquista de nuevas tierras prometía acceder a ellos sin depender de los intermediarios.
Buscar nuevas rutas comerciales
El alto coste de los productos asiáticos, que llegaban a través de rutas controladas por potencias como el Imperio Otomano, motivó a los europeos a buscar caminos marítimos directos. Así podrían reducir los precios y obtener mayores beneficios.
Difusión del cristianismo
Además del lucro, muchos gobernantes y misioneros veían la expansión territorial como una oportunidad para evangelizar a poblaciones desconocidas y fortalecer la fe cristiana en el mundo.