Esta afirmación no es del todo exacta. Si bien las colonias británicas aportaron materias primas y mercados, existen factores internos mucho más determinantes que impulsaron el inicio de la Revolución Industrial en Gran Bretaña.
Recursos naturales abundantes
El país contaba con grandes depósitos de carbón y hierro, esenciales para la producción de energía y la fabricación de maquinaria.
Acceso al capital
Un sistema financiero sólido y la acumulación de riqueza permitieron la inversión en nuevas fábricas y tecnologías.
Innovaciones tecnológicas
Inventos como la máquina de vapor, el telar mecánico y la fundición de hierro con coque revolucionaron los procesos productivos.
Entorno político y económico favorable
La estabilidad política, la protección de la propiedad privada y una legislación que favorecía la libre empresa crearon un clima propicio para el emprendimiento industrial.
En conjunto, estos elementos internos fueron los pilares que dieron origen a la Revolución Industrial, mientras que las colonias complementaron el proceso al ofrecer materias primas y mercados para los productos manufacturados.