Historia de Europa

Chipre y los griegos: la ocupación británica, los movimientos nacionalistas y los intentos de unión con Grecia

Chipre y los griegos: la ocupación británica, los movimientos nacionalistas y los intentos de unión con Grecia

Antecedentes históricos

Chipre ha pasado por numerosas dinastías extranjeras a lo largo de los siglos. Fue separado del continente en 1191 d.C., tras ser capturado por los cruzados de la Tercera Cruzada. Posteriormente quedó bajo el dominio de la casa de Lusignan y, más tarde, de la República de Venecia. En 1571 los otomanos ocuparon la isla.

La ocupación británica (1878‑1948)

En 1878 el Imperio Otomano cedió Chipre al Reino Unido a cambio de un alquiler anual de 92 800 libras. Los chipriotas griegos recibieron inicialmente la noticia con optimismo, pues esperaban que el Reino Unido les facilitara la unión con Grecia, tal como había ocurrido con las Islas Jónicas.

Durante toda la ocupación británica, los chipriotas de origen griego nunca dejaron de reivindicar la unión con la Madre Patria.

Movilizaciones a favor de la unión

1889 una delegación chipriota viajó a Londres exigiendo la anexión a Grecia. En 1895 se organizaron manifestaciones en toda la isla y, cuando estalló la guerra greco‑turca de 1897, más de 6 000 chipriotas se alistaron en el ejército griego. Nuevas concentraciones se celebraron en 1902 y 1907 con el mismo objetivo.

Los conflictos balcánicos de 1912‑1913 reavivaron el sentimiento nacionalista y una nueva ola de voluntarios cruzó el mar para luchar junto a Grecia. Sin embargo, en 1914 Gran Bretaña anexó oficialmente Chipre como posesión de la Corona.

Durante la Primera Guerra Mundial, 11 000 chipriotas combatieron del lado de los Aliados, lo que reavivó nuevamente el debate sobre la unión.

En 1915 Gran Bretaña propuso ceder Chipre a Grecia a cambio de que este país abandonara la guerra a favor de los Aliados. El gobierno griego rechazó la oferta, pues simultáneamente pedía a Grecia la cesión de la zona de Kavala a Bulgaria, lo que implicaba perder un territorio.

En 1921, conmemorando el centenario de la revolución de 1821, se produjeron manifestaciones en toda la isla reclamando la unión. Cinco años después, en 1928, el 50.º aniversario de la ocupación británica desencadenó nuevos actos de protesta.

En 1929 una nueva delegación, encabezada por el Metropolitano Nikodimos de Kiti, volvió a Londres a demandar la anexión a Grecia. Al mismo tiempo, los chipriotas solicitaron apoyo al gobierno griego, pero el entonces primer ministro Eleftherios Venizelos cerró las puertas.

La revuelta de 1931

Frustrados tanto con el dominio británico como con la falta de respaldo de Grecia, los chipriotas decidieron actuar por su cuenta. El 21 de octubre de 1931, bajo el liderazgo del Metropolitano de Kiti, la población de Nicosia se levantó contra la autoridad colonial. Los enfrentamientos resultaron mortales: las tropas británicas reprimieron a los manifestantes desarmados, dejando decenas de muertos y cientos de heridos.

El gobierno griego mantuvo el silencio y los líderes de la insurrección, incluido el Metropolitano, fueron exiliados. Venizelos se negó a ofrecer cualquier tipo de apoyo, incluso verbal, a la rebelión. A partir de entonces, hasta 1940, se vivió un período de dura represión que sólo se interrumpió con la participación de Grecia en la Segunda Guerra Mundial.

Segunda Guerra Mundial y la cuestión chipriota

Durante la guerra, los británicos volvieron a reclutar a los chipriotas, pidiéndoles que sirvieran “por Grecia y la libertad”. Tras la ocupación alemana de Creta en mayo de 1941, el gobierno griego y el rey Jorge II solicitaron a Winston Churchill que permitiera la entrega de Chipre a Grecia como gesto de buena voluntad. La respuesta británica fue negativa.

Al concluir la guerra, el Reino Unido devolvió las Islas Jónicas a Grecia en 1948, pero mantuvo una postura ambigua respecto a Chipre, que seguiría bajo dominio británico hasta 1960.