Historia de Europa

¡Fundador de la dinastía Severus! La breve vida del vigésimo emperador romano, Septimio Severo

¡Fundador de la dinastía Severus! La breve vida del vigésimo emperador romano, Septimio Severo

El caos tras la muerte de Cómodo

Tras el asesinato del emperador Cómodo, el sucesor designado, Publio Helvio Pertinax, también fue asesinado por la guardia pretoriana. En un episodio sin precedentes, la guardia vendió el trono al mejor postor.

Así, Didius Juliano se proclamó emperador, pero los gobernadores de las provincias, descontentos, empezaron a disputarse el poder: Clodio Albino, gobernador de Britania; Pescenio Níger, gobernador de Siria; y Septimio Severo, comandante de la guarnición en Panonia.

Todos ellos habían sido nombrados por el emperador Marco Aurelio Antonino, pero la muerte de este último desencadenó una guerra civil en la que cada provincia buscaba imponer a su propio candidato.

La marcha de Septimio Severo a Roma

Severo avanzó con una velocidad asombrosa, aprovechando la proximidad de Panonia (actual Hungría) a la capital. El emperador Didius Juliano, aterrorizado, intentó ofrecerle una copropiedad del gobierno, pero el ofrecimiento fue rechazado.

Juliano fue asesinado por el Senado y por la guardia que temía la llegada de Severo. Cuando el nuevo gobernante entró en Roma, disolvió la guardia pretoriana y, con el respaldo del Senado, se proclamó emperador, marcando el inicio de la dinastía Severa.

Campañas contra los rivales

El primer desafío fue la confrontación con Níger, gobernador de Siria, una provincia clave para el imperio. En la primera batalla, Severo fue derrotado, probablemente por el agotamiento de sus tropas que marchaban de norte a sur bajo condiciones climáticas adversas.

Después de una tregua fallida, se libró la decisiva batalla de Issos, sitio histórico donde Alejandro Magno se enfrentó a Darío III. Allí, las fuerzas de Severo lograron la victoria y Níger huyó, aunque su destino final fue la muerte.

El siguiente enemigo fue Clodio Albino, gobernador de Britania. Las dos legiones se encontraron en la zona que hoy corresponde a Lyon, Francia. Severo obtuvo una victoria aplastante, dispersando a las tropas de Albino.

Con estos triunfos, Severo regresó a Roma como único emperador.

El reinado de Septimio Severo

La coronación de Severo marcó el fin de la influencia real del Senado, que quedó reducido a una mera fachada. Severo anuló la damnatio memoriae impuesta a Cómodo, quizás para presentarse como el legítimo sucesor de Marco Aurelio.

Nombró a su hijo, Caracalla, como César, asegurando la sucesión dinástica. Además, impulsó obras públicas en su ciudad natal, Leptis Magna (actual Libia), recordada como la “Roma de África”.

El emperador también intensificó la persecución contra los cristianos y llevó a cabo purgas entre la aristocracia senatorial que se mostraba hostil a su poder.

Su muerte y legado

En el 211 d.C., mientras acampaba en Eboracum (York, Reino Unido), Severo enfermó gravemente. En sus últimos momentos llamó a su familia: su esposa Julia Domna y sus hijos, Caracalla y Geta.

Les dejó el consejo de “mantener la unidad familiar”. Sin embargo, tras su muerte, Caracalla mandó asesinar a su hermano Geta y ordenó borrar su imagen de los monumentos, un acto que marcó el inicio de una nueva ola de violencia dinástica.

Severo cometió el mismo error que Marco Aurelio: designar como heredero a una persona sin la preparación necesaria, lo que contribuyó al inevitable declive del Imperio.

Así, la dinastía Severus consolidó una etapa de gobierno militar que, aunque fuerte, sentó las bases de la inestabilidad que culminaría en la caída de Roma.