Historia de Europa

Las leyes adelantadas de un shogun defensor de los animales

Contexto histórico

A finales del siglo XVII, el Japón bajo el shogunato Tokugawa vivía una época de paz y prosperidad. Edo, la actual Tokio, albergaba ya un millón de habitantes y la sociedad empezaba a desarrollar una cultura urbana y burguesa. Fue en este entorno que el quinto shogun, Tokugawa Tsunayoshi, asumió el poder en 1680.

Un shogun poco convencional

Tsunayoshi no había sido preparado para el mando militar; su educación era la de un erudito confuciano y, según los relatos de la época, mostraba poco interés por los valores samuráis. Su falta de herederos y su supuesta homosexualidad lo hicieron objeto de críticas y rumores, pero también le llevaron a buscar consejo en un influyente monje de la corte.

El monje le explicó que la ausencia de descendencia era un castigo kármico y que, para expiar sus pecados, debía mostrar compasión hacia los seres vivos. Como Tsunayoshi había nacido en el año del perro, el monje le sugirió que adoptara a esos animales como símbolo de su redención.

Los edictos de compasión

Así nacieron los llamados edictos de compasión (también conocidos como Inu‑Kubo, “ley del perro”). Las nuevas normas establecían que:

  • Todos los perros, sin importar su raza o condición, debían ser protegidos; cualquier maltrato podía castigarse con la muerte.
  • Se construyeron enormes perreras estatales para albergar a los perros callejeros.
  • Los ciudadanos estaban obligados a alimentar y cuidar a los perros errantes.
  • Se prohibió la mutilación de caballos, la caza indiscriminada, la venta de animales enfermos y se exigió el entierro de cadáveres animales.

Las penas eran severas y se aplicaban por igual a samuráis, plebeyos y monjes. Aunque la crónica oficial exagera el número de ejecuciones, los registros indican que las sentencias fueron limitadas.

Las leyes adelantadas de un shogun defensor de los animales

Objetivos y legado

Lejos de ser una mera obsesión por los perros, Tsunayoshi buscaba fomentar la compasión y la convivencia armoniosa en una sociedad aún marcada por costumbres medievales. Sus medidas incluían asistencia social para vagabundos, regulación del trato a los presos y prohibiciones contra el abandono de ancianos y niños.

Muchas de sus disposiciones, como la prohibición de la mutilación de caballos o la obligación de enterrar los restos de animales, son consideradas hoy normas de bienestar animal y salud pública. Aunque la mayoría de los edictos fueron revocados tras su muerte, su figura sigue siendo recordada con humor y polémica bajo el sobrenombre de Inu‑Kubo.

Una anécdota popular cuenta que dos campesinos, obligados a enterrar un perro por orden del shogun, se quejaron diciendo que, al menos, “no fue peor, porque si el shogun hubiera nacido en el año del caballo, habría tenido que enterrar un caballo”.

En resumen, Tokugawa Tsunayoshi fue un gobernante adelantado a su tiempo: sus leyes, aunque estrictas, buscaban proteger a los animales y mejorar la salud pública, sentando bases que resonarían siglos después.

Colaboración de R. Ibarzabal