Poderes ejecutivos y funciones principales
Los cónsules ejercían la máxima autoridad ejecutiva de la República romana. Entre sus competencias estaban convocar al Senado y presentar los asuntos para su debate, vetar las propuestas de su colega o de los tribunos, y comandar al ejército en campaña.
Elección y duración del mandato
Dos cónsules eran elegidos cada año y su cargo duraba únicamente 12 meses. Formalmente eran iguales (colaboradores) y se alternaban mensualmente en el ejercicio pleno de sus facultades; cualquiera de ellos podía vetar la acción propuesta por el otro.
Preeminencia sobre otros magistrados
En la jerarquía romana, los cónsules tenían prioridad sobre cualquier otro magistrado. Durante su mandato no podían abandonar la ciudad, salvo cuando se desplazaban como comandantes de las legiones.
Signos de autoridad
En Roma, cada cónsul estaba asistido por dos lictores con fasces; al viajar a provincias o al frente de batalla, su escolta aumentaba a doce lictores.
Deberes específicos
Una de sus obligaciones más visibles era la realización anual del delectus, el censo y reclutamiento de los ciudadanos para formar las legiones. En esa ocasión el cónsul dirigía un discurso al pueblo, anunciando los enemigos contra los que el Estado debía defenderse.
Autoridad militar
Una vez iniciada la campaña, el ius militare regía todas las cuestiones militares. Los cónsules tenían poder absoluto sobre sus tropas, incluido el derecho a vida o muerte, y cualquier desobediencia –incluso de tribunos militares o legados– se castigaba como falta militar.
Aunque eran comandantes en jefe, el Senado vigilaba sus decisiones y, en ocasiones, enviaba comisarios (legati) para supervisar o limitar la actuación del general.