Los juicios de brujas en Europa y en los Estados Unidos presentaron importantes contrastes que reflejan diferencias temporales, jurídicas y sociales.
1. Cronología
En Europa la mayor ola se dio entre los siglos XV y XVII, sobre todo en regiones como Alemania, Francia, Suiza y Escocia. En EE. UU., el episodio más conocido – los juicios de Salem – ocurrió en 1692.
2. Magnitud e intensidad
Los procesos europeos alcanzaron una escala mucho mayor: se estima que cientos de miles de personas, mayormente mujeres, fueron acusadas, juzgadas y ejecutadas. Los juicios de Salem, aunque trágicos, involucraron a unas pocas decenas de acusados.
3. Marco legal
En Europa los tribunales utilizaban códigos y manuales como el Malleus Maleficarum, que describía cómo identificar y condenar a supuestas brujas. En la colonia puritana de Massachusetts el procedimiento se basó en el derecho local, donde la evidencia espectral y las confesiones forzadas tenían gran peso.
4. Tipos de acusaciones y pruebas
En Europa predominaban los cargos de maleficium (daño mediante brujería) y pactos con el diablo; la evidencia espectral también era aceptada. En Salem la evidencia espectral fue central, acompañada de confesiones obtenidas bajo presión.
5. Dinámicas sociales
Los conflictos personales, rivalidades vecinales y tensiones políticas alimentaron las acusaciones en Salem. En algunos juicios europeos la histeria colectiva se extendió de forma más generalizada, aunque también existían motivaciones locales.
6. Fin de los procesos
En Europa la disminución se debió al auge de la ciencia, la reforma de los sistemas judiciales y el creciente escepticismo frente a la superstición. En Salem, el cese se produjo cuando el gobernador William Phips ordenó la liberación de los presos y puso fin a la caza de brujas.
A pesar de sus diferencias, ambos contextos compartieron la creencia en la brujería y la persecución de quienes fueron señalados, dejando una huella oscura de miedo, ignorancia y violación de derechos humanos.