1. Rivalidad con Gran Bretaña
Francia llevaba siglos enfrentada a Gran Bretaña, desde la Guerra de los Cien Años. El crecimiento del poder británico despertaba resentimiento y la Revolución americana ofrecía una oportunidad para debilitar a su rival.
2. Recuperar territorios perdidos
Tras la Guerra de los Siete Años, Francia perdió Canadá a manos británicas. Unirse a los colonos estadounidenses era una forma de presionar a Gran Bretaña y, con suerte, negociar la devolución de esas posesiones.
3. Afinidad ideológica
Los filósofos y pensadores franceses se sintieron inspirados por los principios de libertad, igualdad y democracia que encarnaba la revolución norteamericana. Consideraban la lucha estadounidense como una defensa contra la tiranía.
4. Equilibrio de poder estratégico
El auge británico en América del Norte amenazaba los intereses franceses. Un Estados Unidos fuerte e independiente actuaría como contrapeso a la influencia británica en la región.
5. Oportunidades económicas
Francia vio en la nueva nación un mercado potencial y acceso a recursos. El comercio con los Estados Unidos prometía beneficios para la economía francesa.
6. Ventajas militares
Con una marina poderosa y un ejército bien entrenado, Francia consideró que su apoyo militar fortalecería la causa americana y demostraría su poderío en Europa y más allá.