Durante el reinado de Enrique VIII (1509‑1547) se produjeron intensos choques entre católicos y protestantes, motivados por la política religiosa del monarca y su afán de centralizar el poder tanto eclesiástico como estatal.
1. Ruptura con Roma
El conflicto inicial surgió cuando Enrique buscó la anulación de su matrimonio con Catalina de Aragón. Al negarse el Papa a concederla, el rey se separó de la Iglesia católica y fundó la Iglesia de Inglaterra, nombrándose a sí mismo como su suprema cabeza. Este acto marcó el inicio de la Reforma protestante en Inglaterra.
2. Disolución de los monasterios
Para consolidar su control sobre la Iglesia, Enrique disolvió los monasterios y se adjudicó sus bienes. Muchas órdenes religiosas católicas fueron suprimidas y sus propiedades fueron repartidas entre sus seguidores y la nobleza. Además de debilitar al catolicismo, la medida generó gran resentimiento entre clérigos y población.
3. Persecución de los católicos
Al principio el rey toleró la práctica católica, pero a medida que la Reforma avanzaba promulgó leyes que prohibían creencias y ritos católicos. Los que se negaban a aceptar su supremacía eclesiástica sufrían encarcelamiento, tortura o ejecución. El caso más célebre es el de Sir Thomas More, canciller que fue decapitado por rehusar reconocer a Enrique como cabeza de la Iglesia.
4. Peregrinación de la Gracia
La disolución de los monasterios y la represión católica provocaron un amplio descontento, sobre todo en el norte del país. En 1536 estalló la rebelión conocida como la Peregrinación de la Gracia, encabezada por nobles y campesinos católicos que buscaban restaurar la fe católica y revertir las reformas. El levantamiento fue aplastado, pero evidenció la resistencia al cambio religioso.
5. Los Seis Artículos
En 1539 Enrique promulgó los Seis Artículos, una serie de doctrinas que reafirmaban prácticas católicas como la presencia real de Cristo en la Eucaristía y la necesidad de la confesión. Con ello pretendía apaciguar a la facción católica dentro de la Iglesia de Inglaterra y evitar nuevos disturbios.
6. Rebelión del Libro de Oración
En 1549, bajo el reinado de su hijo Eduardo VI, se introdujo un nuevo Libro de Oración que alejó aún más a la iglesia de las tradiciones católicas. Los conservadores católicos se levantaron en la rebelión del Libro de Oración, que fue sofocada, pero demostró la persistente oposición a las reformas protestantes.
Estos conflictos sentaron las bases de las divisiones religiosas y persecuciones que continuarían marcando el panorama eclesiástico inglés durante los siglos posteriores.