Historia de Europa

Marco Porcio Catón el Viejo: El hombre que quiso destruir Cartago

Marco Porcio Catón el Viejo: El hombre que quiso destruir Cartago

Una guerra que marcó a Roma

La Tercera Guerra Púnica (149‑146 a.C.) es considerada por muchos historiadores como una «invasión» romana contra Cartago, más que una respuesta a una agresión.

Cartago fue borrada del mapa sin convertirse en aliada ni en provincia; su destrucción quedó firmemente asociada al nombre de Marco Porcio Catón, conocido como Catón el Viejo.

Orígenes y ascenso

En la República romana, la nobleza dominaba la vida pública, pero leyes como la Licinia Sextia y la Hortensia permitieron que plebeyos accedieran a altos cargos. Catón, proveniente de una familia plebeya, se benefició del apoyo de la influyente gens Valeria y siguió el cursus honorum, la carrera política que conducía al consulado.

Aunque era de origen humilde, Catón alcanzó rápidamente los cargos de cuestor, edil y pretur, y finalmente se convirtió en cónsul, la máxima autoridad de Roma en su época.

Conflicto con Escipión el Africano

La rivalidad entre Catón y Publio Cornelio Escipión Africano fue uno de los episodios más célebres de la política romana. La enemistad tenía varios orígenes:

  • Las familias Valeria y Cornelia mantenían una larga rivalidad; Escipión, aliado de los Valerios, se convirtió en el principal adversario de Catón.
  • Escipión había sido acusado en los llamados "juicios contra Escipión" por su excesiva popularidad y por haber sido nombrado cónsul a los treinta años, una edad muy inferior a la requerida (40 años).
  • Quintus Fabius Máximo, el "Escudo de Italia", se oponía ferozmente a Escipión y apoyaba a Catón.

Catón, veterano de la Segunda Guerra Púnica bajo el mando de Fabius, compartía el temor del Senado a la aparición de figuras demasiado poderosas, un temor que más tarde justificaría el asesinato de Julio César.

Al final, Escipión fue absuelto, pero se retiró de la vida política; la influencia del Senado quedó en manos de Catón.

«Cartago debe ser destruida»

Catón se hizo famoso por su frase «Carthago delenda est» (Cartago debe ser destruida). Repetía la sentencia en cada intervención ante el Senado, insistiendo en que la única solución era la aniquilación total de la ciudad.

Una anécdota famosa relata que Catón llevó una higuera cartaginesa al Senado y declaró: «Hay una fruta que solo se produce a tres días de Roma», insinuando la amenaza permanente de Cartago.

Los escépticos, encabezados por Escipión, argumentaban que Cartago podía seguir existiendo como una potencia controlada, pero la determinación de Catón y su apoyo entre los senadores impidieron cualquier compromiso.

En 149 a.C., bajo la presión de Catón, Roma inició el asedio final: la ciudad fue saqueada, sus habitantes vendidos como esclavos, sus murallas derribadas y, según la tradición, se esparció sal sobre el terreno para que nada volviera a crecer.

Muerte y legado

Catón murió en el mismo año en que comenzó el asedio, 149 a.C., sin haber visto la completa destrucción de Cartago. Nacido en 234 a.C., vivió 85 años, una longevidad inusual para la época. Se le recordaba como un hombre de salud férrea y una moral inquebrantable.

Valoración histórica

Para los republicanos y para historiadores posteriores como Edward Gibbon, Catón simboliza la defensa de los valores republicanos frente al creciente autoritarismo romano. Sin embargo, a partir de la Tercera Guerra Púnica Roma empezó a mostrarse más agresiva y menos propensa a la reconciliación, lo que marcó el inicio de una serie de conflictos internos que culminarían en las guerras civiles del siglo I a.C.

Irónicamente, el conservador que defendía la República con tanto fervor fue, en última instancia, uno de los artífices de la crisis que llevaría a su caída.