En el año 330 d.C., el emperador Constantino I trasladó la capital del Imperio Romano desde Roma a una ciudad que fundó en la ribera del estrecho del Bósforo, llamándola Nova Roma. Con el paso del tiempo, la urbe pasó a conocerse como Constantinopla, la actual Estambul.
La invasión otomana Tras la muerte de Suleimán el Magnífico, el nuevo sultán Selim II, al ascender al trono, ordenó una campaña contra Chipre, entonces bajo dominio veneciano. El 1 de julio de 1570 la armada turca arribó a la bahía de Pafos y, al día siguiente, sus tropas desembarcaron en Limassol