Tiempo de travesía
En la era de los veleros, el cruce del Atlántico desde Inglaterra hasta el Nuevo Mundo solía durar entre dos y seis meses, según la velocidad del barco, las condiciones meteorológicas y la ruta elegida.
En promedio, los viajes tomaban alrededor de 60 días. Antes de la invención de los buques de vapor, los navegantes dependían del viento, por lo que la duración podía variar considerablemente.
Con la llegada de la propulsión a vapor en el siglo XIX, los tiempos se redujeron drásticamente, pero durante la mayor parte del período de los veleros, un cruce típico requería varios meses.