Historia de Europa

La princesa‑striga, o leyendas eslavas revividas en “The Witcher”

Una de las fuentes de inspiración de Andrzej Sapkowski fue la demonología eslava. Hoy se vuelve a estudiar y resulta ser una fuente fascinante para creadores de libros, videojuegos y cine. Entre los numerosos seres demoníacos que aparecen en los relatos de The Witcher y que provienen del imaginario popular eslavo, la más conocida es la "striga".

¿Striga o fantasma?

El término "striga", que parece de origen eslavo, en realidad proviene del latín strix, strigis, a su vez derivado del griego strinx. Según el slavista polaco Alexander Brückner, la palabra alude a un "pájaro de la tumba": el muerto que sale del sepulcro para chupar sangre o devorar a los vivos. Así, la striga es una entidad fantasmagórica cuyo nombre se ha popularizado como si fuera autóctono.

Al igual que el fantasma, la striga (o, en su forma masculina, strigoi) es el muerto que se levanta para sembrar terror entre los vivos. Imparable, su presencia anuncia muerte. Quien la toca suele morir. Tanto fantasmas como strigoi pueden succionar sangre de animales domésticos o robar leche de vacas. En los cuentos populares, los rasgos de striga y fantasma se funden, y aunque a veces se intenta distinguirlos, sus características son prácticamente idénticas.

La princesa‑striga, o leyendas eslavas revividas en “The Witcher”

Personas que murieron violentamente, niños no bautizados, suicidas, pecadores o incrédulos podían convertirse en fantasmas o strigoi. También se creía que quienes mostraban rasgos inusuales en vida —dientes de leche, dos filas de dientes, cejas unidas o una marca de nacimiento en la espalda— estaban predispuestos a ser una striga tras la muerte. En algunas versiones, los futuros strigoi nacían con dos corazones o dos almas: una bautizada y otra dominada por fuerzas impuras. Al morir, la alma bautizada abandonaba el cuerpo, mientras la impura quedaba atrapada, y una segunda "bautismo" podía liberarla del estigma de ser un fantasma.

En ciertos casos la transformación era el resultado de un hechizo. El enciclopedista del siglo XVIII Benedykt Chmielowski, en su obra "Nueva Atenas", describía a los wraiths como cadáveres revividos por brujas tras pactos con el diablo.

…si un niño nace y antes de los cruces se le brinda agua bendita y bautismo, el diablo queda expulsado; pero si el pacto persiste, el cuerpo del niño se vuelve un ser corrupto que, al salir de la tumba, contagia a los vivos…

La princesa‑striga, o leyendas eslavas revividas en “The Witcher”

Visión artística de una striga

En el cuento corto "The Witcher", que abre el volumen "El último deseo", también se menciona un hechizo. Geralt debe enfrentarse a la striga a la que una princesa ha sido transformada. La niña nació del incesto entre el rey de Vizima, Foltest, y su propia hermana, Adda. Según la leyenda, la muerte prematura de la niña y su transformación en striga fueron castigo por el acto, aunque en realidad la causa fue un hechizo lanzado por un noble celoso de Adda.

¿Cómo era la striga?

Los seres como strigoi o fantasmas solían presentar piel oscura o rojiza, cabellos gruesos, cabeza y ojos desproporcionados, y dientes enormes. A menudo eran más altos que los humanos y, en lugar de pies, tenían patas de ave o de animal, con chispas que salían de su cuerpo. El color rojo, asociado al sangre que bebían, les confería un tono cadavérico.

La striga de "The Witcher" comparte esas características: tras su nacimiento, su aspecto provocó terror entre los testigos. Según Velerad, castellan de Vizima, "muchas personas no vieron lo que nació, pero una partera saltó por la ventana de la torre y se suicidó, y la otra quedó perturbada para siempre".

"Mide cuatro codos de altura, parece un barril de cerveza, tiene una boca de oreja a oreja llena de dientes como dagas, ojos rojos y cabellos rojos. Sus garras, semejantes a las de un felino salvaje, rozan el suelo".

La princesa‑striga, o leyendas eslavas revividas en “The Witcher”

En la tradición popular, los cementerios estaban poblados por fantasmas, strigoi o almas penitentes, a veces sin espalda o con forma animal (perro, gato, lobo, caballo, carnero o cabra).

Cómo se combatía una striga

Los remedios para la striga coincidían con los de los wraiths: excavar la tumba y voltear el cadáver, "morder la tierra" o perforar el pecho con una estaca. También se recomendaba abrir una rendija en el ataúd y verter agua bendita o semillas de amapola; el espectro tendría que contarlas antes de salir, lo que le consumiría la noche. Las semillas servían también como ofrenda y tenían efecto sedante.

Otro método, considerado el más eficaz, consistía en cortar la cabeza del ser y colocarla entre sus piernas, impidiéndole volver a encontrar su cuerpo. Se aconsejaba clavar objetos afilados en la tumba o rezar una misa por el alma del difunto, incluso colocar una cruz junto a la casa.

Sin embargo, no todas estas técnicas funcionaban, y en la historia de "The Witcher" se emplea una solución distinta.

La princesa‑striga

El desencantamiento de una princesa‑striga es un motivo recurrente en los cuentos populares. La causa suele ser un nacimiento inusual, a veces fruto de incesto, como en la versión de Sapkowski. En relatos del sur de Polonia, una princesa enterrada en la cripta de una iglesia sale de su ataúd por la noche y devora a los guardias. Un soldado, guiado por un anciano sabio, se esconde bajo el púlpito la primera noche; la striga no lo encuentra. La noche siguiente, el anciano le hace ponerse la camisa de la princesa y acostarse en el ataúd, impidiendo que la criatura vuelva a entrar antes del amanecer.

"[La striga] no pudo poseer a nadie. La hora marcó el pecho, la hora llegó al ataúd, y allí quedó. No pudo volar; la lanzaron con adornos de iglesia. Así quedó, hasta que se transformó en una bella dama".

El método final para romper la maldición consistió en pasar la noche dentro del ataúd, evitando que la striga regresara antes del alba.

La princesa‑striga, o leyendas eslavas revividas en “The Witcher”

El acento cristiano es evidente en estos relatos; los lugares sagrados de la iglesia protegen al héroe del poder de la striga. En "The Witcher", Geralt, tras una breve lucha, se acuesta en el sarcófago donde yace la criatura y pasa la noche allí. Al amanecer, la princesa se libera de la maldición, aunque aparece descrita como "flaca y tonta".

El miedo con grandes ojos

Estas historias combinan motivos paganos y cristianos. El temor a la muerte, a lo desconocido y a lo que perturba el orden (incesto, niños con rasgos extraños) generó ideas oscuras sobre estos seres. Hoy son curiosidades que inspiran novelas y películas, pero en el pasado formaban parte integral de la visión del mundo.