Antecedentes del tratado
El Tratado de Tordesillas fue un acuerdo histórico firmado el 7 de junio de 1494 entre los reinos de Castilla (España) y Portugal. Su objetivo era repartir los nuevos territorios descubiertos fuera de Europa, evitando conflictos entre ambas potencias.
Principales disposiciones
División del mundo
Se estableció una línea imaginaria de demarcación que atraviesa de polo a polo, situada a 370 leguas al oeste de las Islas de Cabo Verde. Los territorios al este de la línea correspondían a Portugal; los situados al oeste, a España.
Línea de demarcación
Debido a los limitados conocimientos geográficos de la época, la posición exacta de la línea no se pudo determinar con precisión, lo que generó posteriores disputas entre ambos reinos.
Excepciones
Se respetaron los territorios ya descubiertos o reclamados antes del tratado. Portugal mantuvo sus posesiones en África y en el Oriente, incluidas las rutas de las especias, mientras que España conservó sus derechos sobre el Caribe y los nuevos hallazgos en América.
Exploración y descubrimiento
Ambas naciones podían seguir explorando y colonizando dentro de sus hemisferios sin invadir los dominios del otro, lo que impulsó la expansión colonial en los siglos siguientes.
Aprobación papal
El tratado fue reforzado por la bula papal Inter caetera, emitida por el Papa Alejandro VI el 4 de mayo de 1493, que otorgó a España derechos exclusivos sobre los territorios al oeste de la línea.
El Tratado de Tordesillas tuvo profundas repercusiones en la colonización de América, definiendo la división del Nuevo Mundo entre España y Portugal y marcando el inicio de la era de la expansión europea en el continente.