Carnes
- Asados: ternera, cerdo, venado y cordero al spit, acompañados de salsas ricas y hierbas.
- Aves: faisanes, perdices, pavos reales y cisnes, consideradas delicias exóticas.
- Caza: venado, jabalí y liebre, reflejando la afición del rey a la caza.
Pescados y mariscos
- Frescos: salmón, bacalao y lucio.
- De agua salada: ostras, mejillones y langostas, a menudo aromatizados con especias y hierbas.
Verduras
- Guisantes, zanahorias, nabos y chirivías, servidos hervidos o en guisos, a veces dentro de pasteles.
Frutas
- Frescas de temporada: fresas, frambuesas y moras.
- Secas: higos, pasas y dátiles.
- Compotas y conservas como postre.
Pan
Barra de pan blanco y pan integral, esencial para acompañar guisos, salsas y carnes.
Pastelería y repostería
- Pasteles rellenos de carne, verduras o fruta.
- Tartas, flanes y natillas endulzados con miel.
Especias y hierbas
- Canela, nuez moscada, clavo, jengibre y otras especias importadas.
- Hierbas frescas como perejil, tomillo, romero y menta.
Bebidas
- Cerveza y ale.
- Vinos de Francia, España e Italia.
- Hidromiel, licor de miel fermentada.
Postres
- Frutas, frutos secos y miel.
- Gelatinas, marmeladas y frutas confitadas.
- Azúcar, un lujo usado con moderación.
Los platos exactos variaban según la estación, la disponibilidad de ingredientes y los gustos personales del rey. Los banquetes Tudor eran famosos por su extravagancia, abundancia y presentaciones elaboradas.