Planificación y ejecución deficientes
El general Ulysses S. Grant planeó un ataque sorpresa, pero un retraso de uno de los cuerpos perdió el elemento sorpresa, permitiendo a los confederados reforzar sus posiciones.
Defensa confederada bien fortificada
Los soldados confederados estaban atrincherados detrás de obras de tierra y fortificaciones, con artillería y francotiradores en lugares estratégicos, lo que dificultó cualquier avance unionista.
Falta de coordinación entre los cuerpos
Los diferentes cuerpos del Ejército de la Unión lanzaron asaltos de forma aislada, lo que permitió a los defensores concentrar su fuego contra cada ataque por separado.
Fuego defensivo devastador
Desde la posición elevada, la artillería y los rifles confederados disparaban sobre los soldados unionistas expuestos en campo abierto, generando enormes bajas.
Terreno abierto y sin cobertura
El campo de batalla era plano y carecía de obstáculos que ofrecieran protección, convirtiendo a las tropas de la Unión en blancos fáciles.
Insuficiente apoyo de artillería
El terreno pantanoso dificultó la colocación de cañones unionistas, dejando a la infantería sin el apoyo de fuego de artillería necesario.
Subestimación del nivel de resistencia
Grant sabía que el ataque sería costoso, pero calculó erróneamente que los confederados estaban desmoralizados y que la resistencia sería ligera.
La combinación de estos factores provocó una de las batallas más sangrientas de la Guerra Civil, con un número de bajas unionistas devastador y el fracaso de romper las líneas confederadas.