Tras la Primera Guerra Mundial, muchas naciones europeas enfrentaron graves problemas económicos y agitación social.
Destrucción y crisis económica
El conflicto dejó daños extensos y una interrupción de la producción. La reconstrucción exigió recursos escasos, lo que provocó altos índices de desempleo, inflación descontrolada y pobreza generalizada. Estas condiciones dificultaron que los gobiernos democráticos respondieran eficazmente a las demandas de la población.
Ascenso del nacionalismo y el fascismo
Al mismo tiempo, surgieron movimientos nacionalistas y fascistas que ofrecían soluciones simplistas a problemas complejos. Su retórica apelaba a ciudadanos frustrados y desencantados con la democracia, prometiendo orden y prosperidad a cambio de la entrega de libertades.
Consecuencias políticas
Como resultado, los regímenes democráticos cayeron en numerosos países europeos. En algunos casos fueron sustituidos por dictaduras autoritarias; en otros, por gobiernos comunistas.