Los celtas marcaban el fin de la cosecha y la llegada del invierno con el antiguo festival de Samhain. Según su creencia, en esta noche el umbral entre el Mundo de los Vivos y el de los Muertos se vuelve especialmente delgado, permitiendo que ambos mundos se acerquen. Simbólicamente, Samhain representa el adiós a lo que ya pasó para poder mirar al futuro sin cargas.
¿Cuándo se celebra Samhain?
En el folclore irlandés la fecha de Samhain se determinaba por la luna nueva más cercana, normalmente la undécima del año. El festival ocurre la noche anterior a esa luna nueva. Calcularla puede resultar complejo; la luna nueva que sigue al solsticio de invierno suele considerarse la primera del año. Por ejemplo, en 2020 la undécima luna nueva cayó el 16 de octubre.
En el neopaganismo moderno se fijó la celebración al 31 de octubre – 1 de noviembre, convirtiéndola en el inicio del nuevo año del calendario celta.
Significado del festival
Samhin tenía una doble dimensión: social y mitológica. Socialmente anunciaba la llegada del invierno en Irlanda: el ganado se reunía, se separaban los animales que se sacrificarían de los que quedarían para la cría invernal.
Mitológicamente, la barrera entre este mundo y el Otro Mundo se adelgaza. La palabra *Samhain* significa aproximadamente “unión”, aludiendo al encuentro entre vivos y muertos. El festival honra a los difuntos, a los seres del inframundo y a la vida que aún no ha nacido.
El culto a los ancestros era fundamental en la cultura celta‑irlandesa. Samhain era una ocasión para solicitar la bendición de los fallecidos y recordar nuestras raíces.
El portal al Otro Mundo en el Macgnímartha Finn
Muchos mitos irlandeses sitúan sus acontecimientos alrededor de Samhain. En el texto *Macgnímartha Finn* se relata que los Sídhe (montículos de hadas o portales al Otro Mundo) se abren en esta noche. Desde ellos aparece Aillén, el soplador de fuego, que quema el palacio de Tara mientras la gente duerme bajo su música; el joven Fionn mac Cumhaill lo derrota con una lanza mágica.
En otra historia, la criatura sobrenatural Cúldubh cruza el umbral, roba un asado y desaparece. Cuando intenta volver, Fionn lo mata y, al cerrarse el portal, el pulgar de Fionn queda atrapado; al morderlo recibe la sabiduría de sus antepasados.
Samhain y el ciclo celta del año
En la reconstrucción neopagña del calendario celta, Samhain es el tercer festival de cosecha (después de Beltane y Lugnasad) y marca el inicio del semestre de invierno. Algunos estudiosos, como Sir John Rhys, lo consideran la víspera del Año Nuevo celta.
Los neopaganos distinguen festivales solares (marcan el comienzo de una estación) y lunares (marcan el punto álgido de una estación). Samhain, como festival lunar, es el punto culminante del otoño.
Se dice que muchos celtas evitaban salir de casa esa noche por miedo a los espíritus vengativos. Se disfrazaban para ocultarse y ahuyentar a los malos espíritus; en algunas fuentes se menciona el sacrificio de sangre, aunque la evidencia es escasa.
Tradiciones y costumbres celtas
Los festivales celtas giraban en torno a la naturaleza. Con la llegada del frío, la gente se retiraba al interior, tanto físico como simbólicamente.
En el ciclo de Ulster, la historia *Serglige Con Chulainn* menciona que Samhain duraba una semana (el propio día, más tres antes y tres después), con grandes reuniones, banquetes y competiciones.
El fuego ceremonial
En el relato *Togail Bruidne Dá Derga* se describe que los participantes encendían hogueras y arrojaban piedras al fuego.
Geoffrey Keating, en su *Foras Feasa ar Éirinn* (siglo XVII), indica que cada tercer Samhain se celebraba el Feis de Tara, una competición artística donde la nobleza renovaba leyes y festejaba. Los druidas de Tlachtga encendían una hoguera sagrada y realizaban sacrificios, a veces quemando ofrendas. Todas las demás hogueras se apagaban y se reavivaban a partir de la hoguera principal.
Para los celtas, el fuego tenía un doble propósito: purificar y proteger del frío invernal. Se creía que caminar entre las llamas con los animales los limpiaba. El fuego simbolizaba la magia solar, fuente de vida.
Adivinación
Las hogueras también servían para rituales adivinatorios. En Ochtertyre (Escocia, siglo XVIII) se colocaba un círculo de piedras alrededor del fuego; cada persona corría con una antorcha y, al amanecer, se examinaban las piedras. Si alguna estaba fuera de lugar, se interpretaba que su portador moriría ese año. Costumbres similares se hallan en Gales del Norte y Bretaña.
James Frazer sugirió que estos rituales podrían derivar de sacrificios humanos, aunque la mayoría de los expertos los consideran simbólicos.
En los hogares gaélicos y galos se utilizaban manzanas y avellanas para predecir el futuro, especialmente en asuntos de muerte y matrimonio. La manzana estaba vinculada al Otro Mundo y la inmortalidad; la avellana a la sabiduría divina.
Un juego popular consistía en extraer una manzana de un cuenco de agua con la boca; quien lo lograba primero sería el primero en casarse. Otro consistía en lanzar la cáscara de la manzana sobre el hombro; la primera letra que apareciera indicaba el nombre del futuro cónyuge.
Fantasmas y almas
Al ser la barrera entre mundos más delgada, los Aos Sí (espíritus o hadas) podían cruzar con mayor facilidad. Muchos estudiosos los consideran restos de dioses paganos y espíritus de la naturaleza. Para apaciguarlos, la gente dejaba ofrendas de comida y bebida fuera de sus hogares y dejaba parte de la cosecha en el suelo.
Los celtas también honraban a sus antepasados muertos, creyendo que sus almas regresaban a buscar hospitalidad. Se preparaban lugares junto a la mesa y al fuego para recibirlas. Tanto los espíritus benevolentes como los vengativos podían regresar, según la tradición universal de honrar a los difuntos en una noche especial del año.
Disfraces
El hábito de disfrazarse surgió en Irlanda, Escocia, la Isla de Man y Gales durante el siglo XVI. La gente iba de casa en casa con trajes, cantando versos a cambio de alimentos. Probablemente imitaba a los Aos Sí o a los muertos; al disfrazarse, se creía que se protegían de ellos.
Según S.V. Peddle, los disfraces representaban a los antiguos espíritus del invierno que exigían ofrendas a cambio de buena suerte. McNeill sugiere que la tradición moderna de Halloween deriva de esta imitación.
¿Samhain sigue celebrándose hoy?
El festival ha evolucionado y hoy se celebra como Halloween o Día de Todos los Santos. La gente sigue disfrazándose, recordando a sus ancestros y, para muchos neopaganos, marcando el Año Nuevo de las brujas.
La cristianización del siglo VII‑IX transformó Samhain en la fiesta cristiana de Todos los Santos, sustituyendo costumbres paganas por rituales cristianos, pero manteniendo la fecha.
Samhain, neopaganismo y cristianismo
Tanto neopaganos como cristianos visitan los cementerios la noche del 1 de noviembre. Los cristianos honran a los santos, mientras que los neopaganos revisan el año que termina y despiden lo viejo para dar paso a lo nuevo, enfocándose en el desarrollo interior y la preparación para la primavera.
¿Qué sabemos realmente de Samhain?
La mitología celta‑irlandesa se transmitió oralmente y fue escrita siglos después por monjes, lo que dificulta separar la tradición original de la cristianización posterior. Sin embargo, la existencia del festival está confirmada por textos medievales y alineaciones de túmulos prehistóricos con el amanecer de Samhain.
Muchos relatos actuales incorporan elementos neopaganos añadidos después. Hemos señalado los pasajes de origen neopagano; si detectas omisiones, contáctanos para seguir ampliando el conocimiento.