Historia antigua

Álvar Núñez Cabeza de Vaca: el conquistador que nunca conquistó

Álvar Núñez Cabeza de Vaca: el conquistador que nunca conquistó

La historia de la conquista y colonización de América está llena de episodios sorprendentes y personajes singulares. Entre ellos destaca Álvar Núñez Cabeza de Vaca, cuyo nombre se ha convertido en sinónimo de quien arriesga todo por un sueño y, al final, sólo encuentra desilusiones.

Su familia estaba vinculada a la nobleza española; el apellido "Cabeza de Vaca" se originó en 1212, cuando Martín Alhaja señaló una salida del cerco almohade clavando una cabeza de vaca al suelo. Ese apodo se transmitió de generación en generación hasta llegar a Doña Teresa Cabeza de Vaca, esposa de Francisco de Vera, y de allí a nuestro protagonista, nacido en Jerez de la Frontera entre 1488 y 1495. En 1512 se alistó en el ejército, participó en la batalla de Ravena y, al volver a España, sirvió al Duque de Medina Sidonia. Más tarde combatió en la revuelta de los comuneros (1520) y en la guerra contra los franceses en Navarra (1522).

Cabeza de Vaca cruza el Atlántico

En 1527, impulsado por los relatos de los viajeros a las Indias, se unió a la expedición de Pánfilo de Narváez, enviada por Carlos V para frenar a Hernán Cortés. Gracias al patrocinio del duque, Cabeza de Vaca fue nombrado tesorero y mayordomo de la flota de cinco barcos y 600 hombres. Partieron de Sanlúcar de Barrameda a finales de mayo y, tras una parada en Santo Domingo y un invierno en Cuba, llegaron a la bahía de Tampa en abril de 1528, con la navegación aún equivocada.

Los problemas fueron inmediatos: escasez de alimentos, hostilidad indígena y desorientación total. A los quince días surgieron tensiones entre los oficiales y Cabeza de Vaca se convirtió en el principal opositor de Narváez.

La odisea del Mississippi

La expedición construyó cinco balsas para intentar regresar al mar. Tras un mes y medio a la deriva, la escasez de agua obligó a algunos a beber agua de mar, provocando muertes. Cuando todo parecía perdido, avistaron el delta del río Mississippi. Llegaron a un campamento indígena, fueron atacados de noche y, tras una fuga precipitada, sólo dos balsas lograron volver a reunirse. Cabeza de Vaca lideró una de ellas; Narváez la otra.

El 6 de noviembre, la tripulación llegó a tierra firme, probablemente en la actual Luisiana o Texas. Allí fueron acogidos por una tribu que, tras varios días de enfermedad y muerte, empezó a considerar a los españoles como poseedores de poderes curativos. Cabeza de Vaca hizo la señal de la cruz y logró curar a los enfermos, ganándose la confianza de los nativos. Sin embargo, pronto fue esclavizado y tuvo que escapar, iniciando una larga travesía como mercader ambulante entre distintas tribus.

El “niño del sol” y los viajes por el interior

Durante los años 1533‑1534, Cabeza de Vaca y sus compañeros fueron reconocidos por los pueblos indígenas como “niños del sol” gracias a sus supuestos poderes de curación. Recorrieron Texas, Arizona y California, donde un indio les habló de hombres barbados que llegaban del cielo a caballo, lo que interpretaron como una señal de la presencia de españoles.

En mayo de 1536 llegaron a San Miguel de Culiacán y, poco después, a Compostela, capital de Nueva Galicia. Allí se encontraron con Hernán Cortés, ya marqués del Valle de Oaxaca. En el verano de 1537, Cabeza de Vaca zarpó desde La Habana rumbo a España. Tras un intento de captura por corsarios franceses frente a las Azores, llegó a Lisboa el 9 de agosto de 1537.

Regreso a España y últimos años

De vuelta en la península, el autor redactó su famoso relato Naufragios (1537‑1540), que se convirtió en la principal fuente de información sobre el interior de América del Norte y sobre la mítica ciudad de El Dorado. Su fama le valió ser consultado como experto en la Nueva España.

En 1540, tras la muerte de Pedro de Mendoza, el rey Carlos V le concedió la condición de adelantado, gobernador y capitán general del Río de la Plata. Llegó a Asunción en marzo de 1542, donde organizó una expedición por el Paraguay para buscar rutas hacia Perú y tesoros. Sin embargo, la rebelión de los guaraníes y las intrigas de la corte española empañaron su gestión.

Álvar Núñez Cabeza de Vaca: el conquistador que nunca conquistó

En 1543, lideró una segunda expedición que terminó en desastre: enfermedades, ataques y falta de alimentos provocaron la muerte de cientos de soldados y nativos. En abril de 1545 fue capturado por sus propios hombres, enviado a España y juzgado por el Consejo de Indias. Perdió todos sus cargos y quedó bajo arresto domiciliario hasta 1552.

A partir de entonces su vida se vuelve difusa. Sabemos que en 1555 residía en Sevilla y que contempló un tercer viaje a América, pero sin posibilidades reales. Murió entre 1559 y 1564, probablemente en Sevilla o Valladolid, en la ruina y con la sensación de fracaso que había marcado su trayectoria.

Legado

A pesar de no haber fundado ciudades ni acumulado riquezas, Cabeza de Vaca dejó una huella indeleble: fue el primer europeo en explorar el curso del río Paraguay, el primero en contemplar las Cataratas del Iguazú y el único que cruzó a pie gran parte del sur de Estados Unidos, describiendo con detalle los paisajes y costumbres de los pueblos nativos. Su obra Naufragios sigue siendo una referencia esencial para entender la América del Norte del siglo XVI, aunque su nombre nunca alcanzó la fama de Cortés o Pizarro.

Bibliografía

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  • Díaz de Guzmán Irala, R. (1986). La Argentina. Madrid: History 16.
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  • Núñez Cabeza de Vaca, A. (2012). Shipwrecks. Madrid: Publishing Alliance.
  • Rodríguez Carrión, J. (1985). Notes for a biography of Álvar Núñez Cabeza de Vaca. Jerez de la Frontera: CSIC‑CECEL.
  • Sancho De Sopranis, H. (1947). “Data for the study of Álvar Núñez Cabeza de Vaca”. Revista de Indias, 27. Madrid: CSIC.

Notas

[1] Núñez Cabeza de Vaca, A. (2012). Shipwrecks, p.12.

[2] Moreiro Prieto, J. (2008). Excessive Spaniards, p.18.

[3] Sancho De Sopranis, H. (1947). Revista de Indias, p.7.

[4] Bishop, M. (1971). The Odyssey, pp.8‑10.

[5] Ibid., p.27‑28.

[6] Núñez Cabeza de Vaca, A. (2012). Shipwrecks, p.67.

[7] Moreiro Prieto, J. (2008). Excessive Spaniards, pp.31‑34.

[8] Rodríguez Carrión, J. (1985). Notes for a biography, pp.52‑55.

[9] Moreiro Prieto, J. (2008). Excessive Spaniards, pp.36‑37.

[10] Rodríguez Carrión, J. (1985). Notes for a biography, pp.56‑58.

[11] Moreiro Prieto, J. (2008). Excessive Spaniards, p.39.

[12] Rodríguez Carrión, J. (1985). Notes for a biography, pp.59‑64.

[13] Moreiro Prieto, J. (2008). Excessive Spaniards, p.47.

[14] Rodríguez Carrión, J. (1985). Notes for a biography, p.65.

[15] Núñez Cabeza de Vaca, A. (2009). Shipwrecks and comments, p.15.

[16] Rodríguez Carrión, J. (1985). Notes for a biography, p.65.

[17] Moreiro Prieto, J. (2008). Excessive Spaniards, pp.49‑50.

[18] Ibid., pp.51‑59.

[19] Ibid., pp.60‑62.

[20] Núñez Cabeza de Vaca, A. (2012). Shipwrecks, p.15.

[21] Moreiro Prieto, J. (2008). Excessive Spaniards, p.66.

[22] Núñez Cabeza de Vaca, A. (2012). Shipwrecks, p.16.

[23] Garcilaso de la Vega, I. (1986). La Florida del Inca, p.17.

[24] Díaz de Guzmán Irala, R. (1986). La Argentina, p.56.

Este artículo forma parte del III Concurso de Microensayos Históricos Desperta Ferro. La veracidad y originalidad del contenido son responsabilidad exclusiva del autor.