Historia antigua

Fuegos artificiales: historia, celebración y riesgos

El fin de año se acerca y, como cada diciembre, se repite la tradición de encender fuegos artificiales. Símbolos de alegría, despedida del año viejo y bienvenida del nuevo, los fuegos artificiales existen desde hace siglos y su fabricación y uso deben cumplir estrictas normas de seguridad. Sin embargo, la publicidad desmedida y la falta de sentido común han convertido a estos productos en una fuente constante de accidentes graves, que afectan a niños, adultos y también a nuestras mascotas.

Historia de los fuegos artificiales

Los orígenes de los fuegos artificiales se remontan al siglo IX, cuando los chinos inventaron la pólvora para armas. La creación de los primeros fuegos artificiales se atribuye al monje Li Tian, que vivió cerca de Liu Yang hace más de mil años. Cada 8 de abril, China celebra su legado con ofrendas a Li Tian.

Desde entonces, los chinos los utilizan en eventos importantes como nacimientos, aniversarios y, sobre todo, en el Año Nuevo chino. Según una leyenda, un cocinero chino mezcló accidentalmente productos químicos y provocó una explosión de colores en su cocina, descubriendo así el potencial pirotécnico.

En la antigüedad, se creía que los fuegos artificiales ahuyentaban a los malos espíritus. Griegos y romanos los empleaban en batallas, mientras que en la India se usaban en ceremonias religiosas. En Inglaterra, la realeza organizaba espectáculos pirotécnicos; el matrimonio de Enrique VII en 1486 es uno de los eventos más antiguos documentados.

Los “sparklers” o bengalas de mano aparecieron en 1936, cuando la fábrica de cerillas de Octavius Hunt en Inglaterra adquirió una fórmula alemana para su fabricación.

Evolución y fabricación actual

Hoy los fuegos artificiales se presentan en una gran variedad de formas, tamaños y colores, convirtiéndose en los llamados “juegos pirotécnicos”. La producción ya no se concentra en el Reino Unido; la mayor parte proviene de China, India y la República Checa, y en varios países sudamericanos ha aumentado la fabricación artesanal.

Riesgos y consecuencias

El uso doméstico de fuegos artificiales implica graves peligros: explosiones, quemaduras de alto grado, amputaciones, lesiones auditivas, incendios e intoxicaciones por ingestión o inhalación de pólvora. La manipulación inadecuada y la falta de supervisión son las principales causas de estos incidentes.

Al manipular un fuego artificial, siempre se debe usar protección ocular y auditiva, ya que la explosión produce ruidos intensos que pueden dañar los oídos.

Recomendaciones de seguridad

  • Verifique que el producto cuente con la autorización y el sello de seguridad exigidos por la legislación local.
  • Encienda los fuegos artificiales a una distancia segura y siempre bajo la supervisión de un adulto.
  • Mantenga a los niños alejados y nunca apunte los dispositivos hacia personas.
  • Utilice los fuegos artificiales en lugares bien ventilados, lejos de materiales inflamables.
  • No los guarde en bolsillos ni los exponga a fuentes de calor.
  • Lea y respete las instrucciones específicas de cada artículo.
  • Úselos exclusivamente al aire libre, lejos de edificios y estructuras.
  • Si un dispositivo no explota, no lo manipule; sumérjalo en abundante agua y aléjese.
  • Evite mechas de menos de un centímetro, ya que no brindan tiempo suficiente para alejarse.
  • No los encienda en áreas con riesgo de incendio forestal.
  • Prohíba a los niños el manejo sin supervisión y enséñeles las normas de seguridad.

Cómo proteger a las mascotas

Los ruidos fuertes pueden provocar ansiedad, agresividad o comportamientos de fuga en los animales. Algunos signos son pérdida de apetito, temblores, respiración acelerada, micción o defecación involuntaria y destrucción de objetos.

Consejos para cuidar a sus mascotas durante la celebración:

  • Colóquele tapones de algodón o protectores auditivos que reduzcan el ruido.
  • Proporcione un refugio tranquilo y familiar, alejado del bullicio.
  • No las ate con correa o cadena; el pánico puede provocar que se enreden y sufran lesiones graves.
  • Coloque una placa de identificación con su dirección y teléfono en el collar.
  • Genere ruido de fondo (música, televisión) para amortiguar los estallidos.
  • Si el animal estará solo, impida su acceso a balcones, ventanas y patios para evitar caídas.
  • Deje agua fresca, juguetes o algo para morder.
  • Evite usar jaulas a menos que el animal se sienta cómodo en ellas.
  • En casos de ansiedad severa, consulte al veterinario; puede recetar medicación adecuada.