Un viaje inesperado desde Al-Andalus
En el año 889 Al‑Ándalus se extendía por gran parte de la península ibérica, donde convivían musulmanes, judíos y conversos. Los cristianos bajo dominio musulmán enfrentaban una dura elección: convertirse, huir o, en los peores casos, morir.
Según fuentes como Ibn Hawqal y Liutprand de Cremona, un grupo de veinte habitantes de Pechina (actual Almería) decidió emprender el camino hacia el norte, cruzando el Mediterráneo hasta la costa de lo que hoy es el Golfo de Saint‑Tropez.
Fundación de Fraxinet
Una vez en tierra firme, los viajeros construyeron una pequeña fortaleza rodeada de zarzas para dificultar el acceso. Desde allí avanzaron ligeramente hacia el interior y tomaron el control de Fraxinet (en árabe Farakhshanit), localidad que corresponde a la actual La Garde‑Freinet.
Curiosamente, algunos mapas árabes contemporáneos representan esa zona como una isla, reflejando su carácter aislado tanto cultural como político. El territorio bajo su dominio también incluía lo que hoy son Saint‑Tropez y Ramatuelle, junto a su península.
Vida cotidiana y actividades
Según Ibn Hawqal, los colonos se dedicaron a la agricultura y la pesca, introduciendo técnicas novedosas para la región. Sin embargo, otras crónicas los describen como piratas y saqueadores; la abundancia de naufragios en la costa respalda esta última visión.
Vínculos con el califato
El historiador cordobés Ibn Hayan menciona que, cuando Abd al‑Ramán III firmó tratados de paz con líderes francos en 939, una copia de dichos acuerdos fue enviada a Nasr ibn Ahmad, descrito como comandante de Farakhshanit, lo que sugiere una subordinación al califato omeya.
Conflictos con el poder cristiano
Liutprand de Cremona los califica simplemente de bandoleros que asaltaban los alrededores, llegando incluso a incursionar en Piamonte. En 931, el rey Hugo de Italia, apoyado por barcos bizantinos y su temido fuego griego, atacó Fraxinet y tomó la ciudad. A pesar de la derrota, los almerienses lograron convencer a Hugo de que su alianza les resultaba más útil políticamente, por lo que se les permitió mantener el microestado.
La caída del enclave
El error que provocó su fin llegó en 972, cuando capturaron al abad de Cluny mientras cruzaba los Alpes. Liberado, el abad organizó una coalición encabezada por el conde de Provenza y Arduin Glaber, marqués de Turín. En 973, la alianza sitió y derrotó a los musulmanes, los redujo a esclavos y los expulsó definitivamente de Francia. Para entonces, la comunidad había pasado de veinte a más de doscientos miembros.
Legado
Durante su presencia, los almerienses llegaron a dominar temporalmente Toulon, Niza y Grenoble. Más tarde, en 1047, otro grupo de andalusíes intentó una hazaña similar al asaltar las Islas de Lérins, cerca de Cannes, aunque sin éxito.