Historia antigua

¿Quién atendió a los enfermos y sepultó a los muertos durante la Peste Negra?

Introducción

El mundo de las instituciones religiosas es mucho más complejo de lo que parece a simple vista. Para el laico, todo se reduce a clero regular (gobernado por una regla monástica) y clero secular (sacerdotes y diáconos independientes), pero cada uno se subdivide en varios tipos de comunidades.

Los hermanos Celitas (Alexianos)

Los hermanos Celitas, también conocidos como Alexianos o medaños, surgieron como una rama laica de los Beghards. Aunque eran laicos, estaban regidos por la regla agustina y fundaron su primera comunidad en Brabante (Flandes) a mediados del siglo XV, recibiendo reconocimiento papal en 1476 bajo el pontificado de Sixto IV.

Su vocación era muy específica: atender a los pacientes más contagiosos de la época, sobre todo a los afectados por enfermedades transmisibles y, en particular, por la peste bubónica. A diferencia de otros religiosos, los Celitas no hacían votos solemnes, sino simples, y se dedicaban a la atención de los más desfavorecidos —huérfanos, pobres enfermos y convictos— y, sobre todo, a los enfermos de la peste, cuya mera presencia podía resultar mortal.

La Peste Negra y el problema de los cadáveres

Cuando estalló la llamada muerte negra en el siglo XIV, la única medida disponible era aislar a los contagiados y esperar que la epidemia se extinguiera por sí misma. La alta mortalidad interrumpía la cadena de infección, pero dejaba un problema: qué hacer con los cuerpos. La mayoría de la población rehusaba acercarse a los muertos, y los enfermos eran a menudo expulsados de las ciudades sin recibir cuidados.

Se estima que entre 1346 y 1361 murieron entre un tercio y dos tercios de la población europea, lo que equivale a 50‑80 millones de personas. La necesidad de enterrar esos cadáveres sin que nadie se atreviera a hacerlo impulsó la creación de órdenes y congregaciones dedicadas al cuidado de los enfermos y al funeral de los fallecidos en circunstancias inusuales.

Otras cofradías dedicadas al servicio de los necesitados

Un ejemplo destacado es la Hermandad de la Caridad de Toledo, fundada en el siglo XI. Desde entonces gestionó hospitales, alimentó a los hambrientos, cuidó a huérfanos y viudas, y pagó rescates de cautivos. Una de sus funciones, compartida con los Celitas, era encargarse del entierro de personas sin identificación, ejecutados, niños abandonados o enfermos sin recursos.

Además, ambas organizaciones oficiaban misas por las almas de los fallecidos; estas ofrendas espirituales también constituían una fuente de ingresos para financiar sus obras de caridad.

Legado actual de los Celitas

Hoy la Hermandad Celita sigue existiendo, aunque limitada a Alemania, Bélgica, Reino Unido y Estados Unidos. Sus miembros suelen ejercer profesiones sanitarias y gestionan hospitales sin ánimo de lucro. Ya no tratan a pacientes de peste, sino a personas con enfermedades contemporáneas como el VIH/SIDA, adicciones, trastornos psiquiátricos, demencia senil o la indigencia —grupos que, al igual que los enfermos de la peste, permanecen en los márgenes de la sociedad.

¿Quién atendió a los enfermos y sepultó a los muertos durante la Peste Negra?